La Casa Regional de Ceuta en Melilla celebró ayer sábado 1 de noviembre la XXVI edición de una de las festividades más populares de la ciudad hermana: El Día de la Mochila.
Esta activa institución siguió por tanto una de sus actividades fijas, mostrando las fiestas tradicionales ceutíes a la usanza de la patria chica, como en este caso, la celebración de una actividad tan añorada en el calendario de los "caballas".
Con castañas, arroz y canciones populares; la Casa de Ceuta en Melilla celebró el Día de Todos los Santos con mochila, naturaleza y sabor caballa; contando con una gran participación de casi 200 personas.
A esta actividad asistieron el consejero de Educación, Juventud y Deportes; Miguel Ángel Bonnemaisón y la senadora por Melilla, Isabel Moreno.
Esta entidad volvió a tender puentes entre las dos ciudades hermanas con una de las tradiciones más queridas por los ceutíes. El Fuerte de Rostrogordo fue el escenario donde se revivió esta costumbre centenaria donde se mezclan naturaleza, frutos secos y mucha identidad.
Bajo el lema “Menos Halloween y más Mochila”, la Casa ceutí reivindicó una forma muy nuestra de celebrar el Día de Todos los Santos: Salir al campo con la talega bien cargada de castañas, nueces, mandarinas, chirimoyas y algún que otro dulce navideño para adelantarse a las fiestas, cada vez más cercanas.
Jornada
La jornada arrancó con una caminata saludable que partió del Colegio de Nuestra Señora del Buen Consejo hasta el Fuerte de Rostrogordo, una actividad pensada para los más jóvenes.
Este año ha sido la tercera edición en la que el Buen Consejo, conocido cariñosamente como "el colegio de las monjas", se ha unido a esta actividad. Al ser un colegio cristiano y no celebrar Halloween, esta iniciativa se erigió como una buena forma de acercar esta bonita y curiosa tradición y que de paso, se de a conocer esta actividad de la ciudad hermana de Ceuta, la cual enriquece aun más si cabe el evento programado.
El presidente de la entidad, Ramón de la Cruz, ha querido agradecer tanto al equipo directivo como al AMPA de este centro escolar el ser participes de esta tradición caballa, así como por acercar a los más pequeños esta celebración disfrutando de un día de hermandad al aire libre en uno de los pulmones de la ciudad.
Fue al mediodía cuando llegó el momento de compartir en una gran comida de hermandad, donde se degustaron muchos platos caseros y se elaboraron en la zona campestre dos grandes paellas de arroz a la leña, dignos de acariciar paladares.
Una vez finalizado el almuerzo se disfrutó de unas mesas instaladas con canastas repletas de frutos secos y frutas carnosas propios del otoño (castañas, nueces, almendras, pistachos, cacahuetes, pan de higo, dátiles, granadas, chirimoyas, mandarinas, plátanos o uvas). Estos productos fueron degustados de manera gratuita entre el jolgorio y la alegría de los simpatizantes caballas con los que cuenta la Casa.
También hubo momentos de disfrutar de una gran degustación de productos dulces, como roscos de huevo, pastelitos, tartas y una riquísima repostería variada.
El presidente de la entidad destacó como niños, jóvenes y mayores de la Casa celebraron este día como se hace en Ceuta, en una zona campestre.
“Mientras esté en la presidencia se seguirá apostando más por la Mochila que por Halloween. Así se lo inculcaremos a los más pequeños de nuestra Casa. Y como manda la tradición, no habrá “truco o trato”, sino canciones como la entrañable “Mi mochila no se la come el gallo, ni la gallina, sólo mi barriga”.
Ramón de la Cruz agradeció al consejero de Educación, Juventud y Deportes por la facilidad y el préstamo de este espacio para desarrollar la actividad, además de por haber colaborado con la entrega gratuita de las mochilas a todos los participantes. También agradeció al responsable de instalaciones deportivas, pertenecientes al área de Deporte de la Ciudad Autónoma y, en especial, al personal de la Cooperativa Estopiñán, por su "predisposición, atenciones, profesionalidad y buen hacer"; ya que, tal y como recordó, son los responsables del cuidado y la coordinación de los espacios en en el Fuerte de Rostrogordo.
Con esta celebración, la Casa Regional de Ceuta en Melilla no sólo mantiene viva una tradición, sino que la comparte con su ciudad hermana, reforzando lazos a través de la cultura, la memoria y el sabor del otoño entre ambas autonomías.
Este acto se ha sumado a las múltiples actividades que la Casa de Ceuta en Melilla viene realizando a lo largo del año, como su reciente participación en la celebración del Diwali, en un ejemplo de integración cultural que no renuncia a la identidad propia. Con esta edición del Día de la Mochila, la entidad ha reafirmado su compromiso con la divulgación y preservación del patrimonio cultural ceutí, ofreciendo una alternativa local, saludable y con sentido comunitario para el 1 de noviembre.
Origen de la tradición
La historia cuenta que se tiene conocimiento de la celebración del llamado "Día de la Mochila", el 1 de noviembre, desde, al menos, finales del siglo XIX. La jornada consiste en que jóvenes y mayores salen al campo a comer y en su "talega o mochila" no pueden faltar las frutas de la temporada ni los frutos secos.
También hay quien la vincula a la llegada de Málaga, en aquellos días, de los manjares propios del otoño en las embarcaciones que se llevaban a los trabajadores de la Almadraba. Otros dicen que esta tradición se debe a los familiares que tenían que llevar flores a sus difuntos pasaban el día en el campo, debido a que el cementerio se encontraba a mucha distancia del núcleo urbano.
Hay incluso quien dice que tiene algo que ver con la célebre jornada de la Loma de las Mochilas de la Guerra de África, pero su potenciación se debe a los grupos de Exploradores que hicieron de ella una fiesta en los albores del siglo XX.
Los Ceutíes se trasladan ese día de la ciudad al campo, llevando bolsas de frutos secos propios de otoño.








