Apenas ha pasado una semana desde que el pasado 18 de marzo el consejero de Medio Ambiente, Daniel Ventura, compareciera en la playa para anunciar el inicio de los trabajos de acondicionamiento del litoral de cara a la Semana Santa. Entonces, el mensaje trasladado era que el objetivo inmediato pasaba por garantizar una primera línea de servicios básicos (con sombrillas y socorrismo) durante el periodo festivo.
Sin embargo, a día de ayer, 24 de marzo, y a escasos días del Domingo de Ramos, la realidad sobre la arena dibuja un escenario desigual, con avances visibles únicamente donde tuvo lugar la rueda de prensa, pero con carencias notables en otros lugares clave del litoral melillense.
Despliegue aún incompleto
El ejemplo más evidente del progreso —aunque parcial— se encuentra en la playa del Hipódromo, único punto donde las sombrillas ya han sido instaladas. Este hecho contrasta con la situación en otras playas muy visitadas como San Lorenzo o Los Cárabos, donde, por el momento, únicamente son visibles los soportes que deberán sostener estas estructuras.
La imagen, especialmente en Los Cárabos, dista aún de la estampa habitual previa a la temporada alta. A lo largo de la playa se acumulan varios montones de residuos sin retirar, mientras que la arena presenta numerosas marcas de maquinaria pesada, con huellas de ruedas de tractor que evidencian trabajos recientes de movimiento y nivelado, pero también una falta de remate en la limpieza final.
Durante el recorrido realizado por distintas zonas del litoral, no se ha observado presencia de operarios de la Consejería de Medio Ambiente ejecutando labores de acondicionamiento en ese momento concreto, lo que refuerza la sensación de cierta ralentización en la recta final de los preparativos.
Uso de las playas
Pese a este estado todavía provisional, las playas ya están siendo utilizadas por los ciudadanos. En San Lorenzo, la coincidencia con la Semana Blanca ha llevado a numerosos niños a ocupar la arena desde primeras horas del día. Partidos de fútbol improvisados y juegos infantiles se sucedían en un entorno todavía sin los servicios plenamente operativos.
Incluso, a pesar de una jornada marcada por cielos nublados, viento y temperaturas moderadas, algunos usuarios se aventuraban a entrar en el agua, adelantándose al inicio de la temporada.
Una escena similar se repetía en el parque infantil de Los Cárabos, donde la afluencia de familias evidencia que, más allá del calendario oficial, el litoral ya forma parte de la rutina diaria de ocio.
Incumplimientos
Otro de los aspectos detectados durante la visita de este medio a la costa melillense es el incumplimiento de la normativa que prohíbe la presencia de perros en la playa. Varios propietarios paseaban con sus mascotas sobre la arena sin que se apreciara ningún tipo de control o intervención al respecto.
En contraste, no se observaron cañas de pescar, lo que sugiere un mayor respeto en este ámbito concreto de la regulación costera.
Previsiones y realidad
Las declaraciones ofrecidas el 18 de marzo por Daniel Ventura apuntaban a una planificación escalonada: una primera fase operativa para Semana Santa, seguida de un despliegue progresivo hasta completar todos los servicios de cara al verano.
Entre las mejoras anunciadas figuraban nuevas torretas de vigilancia con sistemas de megafonía y energía solar, la instalación de nueve cambiadores de madera, la renovación de módulos de servicio y la colocación de unas 300 planchas podotáctiles para mejorar la accesibilidad. A ello se sumaba la actualización de la cartelería y el mantenimiento del distintivo de calidad en varias zonas del litoral.
No obstante, sobre el terreno, muchas de estas actuaciones aún no son visibles o no han sido completadas.
El clima
Con el calendario avanzando y el Domingo de Ramos a la vuelta de la esquina, la incógnita principal reside ahora en si la Consejería será capaz de acelerar los trabajos en los próximos días para cumplir con los objetivos marcados.
A esta presión temporal se suma un elemento adicional: la previsión meteorológica. Los pronósticos apuntan a varios días de lluvia durante la Semana Santa y a temperaturas que difícilmente superarán los 17 grados, lo que podría reducir significativamente el uso de las playas incluso en caso de que los trabajos se completen a tiempo.
El escenario actual deja una conclusión clara. El dispositivo de puesta a punto de las playas sigue en marcha, pero no avanza al mismo ritmo en todos los puntos del litoral. Mientras algunas zonas comienzan a presentar una imagen más cercana a la temporada estival, otras aún requieren intervenciones urgentes en limpieza, equipamiento y organización.
Queda por ver si, en los días que restan, Medio Ambiente “mete el turbo” y logra ofrecer una imagen homogénea y funcional de las playas melillenses para el arranque de la Semana Santa. De momento, la sensación es la de una carrera contrarreloj en la que el tiempo —y también el clima— jugarán un papel decisivo.









