En el marco del Día Internacional de la Lengua Romaní, celebrado el 5 de noviembre, José Heredia, asesor de la Fundación Instituto de Cultura Gitana, reivindicó desde Melilla el valor del romaní y del caló como lenguas propias de la comunidad gitana y su influencia en el español cotidiano. “Palabras como ‘ronear’, ‘camelar’ o ‘chaval’ provienen del caló y están plenamente integradas en el castellano, aunque muchas veces se desconozca su origen”, explicó durante una entrevista.
Heredia subrayó la importancia de conservar estas lenguas como elementos clave de la identidad cultural gitana. Aunque el romaní es una lengua de origen sánscrito hablada por comunidades gitanas de todo el mundo, en España evolucionó hacia el caló, una variante nacida de la fusión con el castellano tras siglos de prohibiciones institucionales. “El romaní tiene artículos, preposiciones y una estructura completa; pero por las pragmáticas reales que durante siglos prohibieron hablar nuestra lengua, acabamos perdiendo su uso, y lo que quedó fue una forma adaptada, el caló, con palabras mezcladas con el castellano”, explicó.
Durante la conversación, Heredia remarcó que el caló aún vive en muchas casas gitanas, especialmente a través de los mayores, y se transmite de forma oral. “Lo usamos en familia, entre amigos, en el trabajo. Lo ideal sería ampliar el vocabulario, aprender más, hacerlo más fluido y depender menos del castellano, pero seguimos conservándolo como una seña de identidad”. Reconoció que desde la asociación no se han impulsado todavía proyectos específicos para su enseñanza, aunque sí han reflexionado sobre su recuperación como parte de su labor cultural.
Con motivo de este día internacional proclamado por la UNESCO en 2015, este miércoles se celebraron en la Universidad de Granada, campus de Melilla, unas jornadas culturales. Heredia destacó que el trabajo de visibilización es fundamental para romper con estereotipos, mostrar la verdadera diversidad de su cultura y acercarla a toda la ciudadanía. “Nuestra cultura ha estado históricamente invisibilizada, pero ha aportado muchísimo, también al castellano, y merece ser reconocida. Melilla es gitana, España es gitana. Y dar a conocer esta riqueza cultural es la mejor forma de luchar contra el prejuicio”, concluyó, animando a acercarse y compartir la cultura gitana: sus costumbres, sus tradiciones, su historia, su lengua.









Pues sinceramente, el balance de la aportación de los calés en España ha sido más bien negativa, aunque a título individual existan excelentes personas de esa etnia. Dense una vuelta por La Palma Palmilla en Málaga, Almanjáyar en Granada o Los Almendros en Almería y muéranse del asco (si es que logran salir vivos). Ah, y en España hay gitanos, sí; pero no por eso España es gitana.