Más de 250 profesionales sanitarios se han concentrado en la mañana de este jueves 21 de mayo frente al Hospital Universitario de Melilla (HUME) para denunciar la falta de negociación por parte del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa) en la aplicación de la jornada laboral de 35 horas semanales, asegurando que esta acaba por repercutir en sus derechos laborales.
La medida, que entrará en vigor el próximo 1 de junio, fija la jornada ordinaria en la Administración General del Estado en 1.533 horas anuales. Si bien este es un derecho ansiado por los trabajadores sanitarios, denuncian que para su implantación se ha producido un "ataque directo y sistemático" a los derechos laborales más consolidados del personal sanitario de la ciudad, como la eliminación del coeficiente de nocturnidad a los trabajadores del turno de noche.
La afluencia de manifestantes iba subiendo conforme avanzaban los minutos, hasta el punto de que fue necesaria la presencia de varios efectivos de la Policía Nacional para garantizar que la protesta no afectase al tráfico en la zona. Los profesionales sanitarios portaban pancartas y coreaban distintos cánticos con los que reclamaban una negociación “real” por parte del Ingesa.
Durante la movilización también estuvieron presentes representantes de las formaciones políticas Vox y Somos Melilla para trasladar su apoyo al personal sanitario.
En declaraciones a los medios, el presidente de la Junta de Personal, Carlos García, transmitió el hartazgo de la plantilla sanitaria de nuestra ciudad ante los recortes que según denuncian, se están produciendo en sus derechos laborales.
"La verdadera sanidad no son las notas de prensa triunfalistas del Ingesa, aquí tenéis a la sanidad pública. Basta ya de abusos e imposiciones, no hay más negociación con vosotros".
García ha criticado como en un contexto marcado por los recortes y la falta de personal, la resolución de la nueva jornada laboral de 35 horas acaba por eliminar unos derechos que la plantilla tenía consolidados desde el año 1993. Una situación que, según aseguró, ha terminado por agotar la paciencia de buena parte del personal sanitario.
"La jornada del 061 es injusta, no se ha hecho nada por la Atención Primaria y luego están las guardias de los compañeros; es una injusticia tras otra. Ingesa, basta ya. Estamos cansados, vamos a luchar contra vosotros en la calle y en los tribunales, esto se ha terminado".
Respecto a las denuncias de que el Ingesa estaría impidiendo el acceso de enfermeros a formación especializada en áreas como neonatología, quirófano, UCI o urgencias; Carlos García ha calificado esos presuntos impedimentos como "represalias", advirtiendo que los grandes perjudicados son los propios ciudadanos.
"Esta es la sanidad pública, no la que se gestiona en un despacho en Madrid. Ya está bien de recortes en materia de sanidad".
Desde la Junta de Personal proponen la implantación de un coeficiente de nocturnidad de 1,3; con el objetivo de que la hora nocturna no tenga el mismo valor que la diurna, una medida que consideran “lógica” y que, según recuerdan, ya se aplica en la práctica totalidad de los sistemas sanitarios del país, salvo en Melilla.
"La sanidad de Melilla siempre tiene que estar a la cola de España y no podemos consentirlo más".
Si bien ha reconocido que el Ingesa mantiene reuniones y se compromete a negociar, García lamentó que finalmente el organismo termine imponiendo sus planteamientos sin modificar “ni una coma” de los textos presentados a los trabajadores.
Situación insostenible
Por su parte, el enfermero de quirófano, Chema Aguilar, ha denunciado la situación "insostenible" a la que, según afirma, ha llegado el sistema sanitario local. A su juicio, los profesionales están viendo cómo se les retiran derechos laborales bajo la implantación de una jornada de 35 horas que "no es real".
"Se ha abierto un hospital, con nombre universitario porque se presta una calidad asistencial a la población. Los que trabajamos aquí somos los de Melilla, desde Madrid, donde no saben los esfuerzos que tenemos que hacer todos los días para sacar el trabajo adelante".
Una situación que tal y como ha subrayado, "acaba por afectar a la totalidad de los profesionales sanitarios". Por ello, Aguilar ha reclamado que la aplicación de la nueva jornada laboral no suponga la pérdida de derechos ya consolidados, como la reducción de días libres o la computación de la jornada nocturna.
Aguilar ha confirmado además el profundo cansancio existente entre la plantilla sanitaria de la ciudad y ha advertido de que “ya no hay vuelta atrás”, reflejando así el malestar creciente entre los trabajadores del sistema público de salud.
"Hoy ha empezado el momento en el que todos los trabajadores van a estar a una y si hay que movilizarse cada semana, lo haremos. La dirección tendrá que influir en cómo se trabaja, pero con el consenso de los trabajadores".
"Nos están quitando nuestros derechos"
En el caso de Juan Tomás Inche, enfermero del servicio de Urgencias, dijo haberse sumado a esta protesta para denunciar la eliminación de unos derechos que, según recordó, habían sido conquistados hace años por los trabajadores sanitarios.
Este profesional ha secundado las denuncias de sus compañeros, lamentando que la implantación de una reivindicación histórica como la jornada laboral de 35 horas semanales termine realizándose, a su juicio, a costa de recortar otros derechos consolidados de la plantilla.
Inche también aprovechó para recordar otras reclamaciones pendientes dentro del sistema sanitario melillense, como la situación del personal eventual, que, según denunció, encadena contratos temporales durante años y en algunos casos incluso sin poder disfrutar de vacaciones.
"Algunos llevan trabajando hasta 8 años y no se les dan sus vacaciones".
Asimismo, denunció el aumento de la presión asistencial, en comparación con el antiguo Hospital Comarcal. En el caso del servicio de Urgencias ha destacado como de no ser por el aumento de la plantilla, el trabajo diario no se podría sacar adelante.
"El sitio es mucho más grande y si nos reducen el personal nos sentimos con más carga de trabajo".
El enfermero defendió que algunas de las soluciones pasan por ofrecer un trato más justo a los trabajadores, especialmente en cuestiones relacionadas con las jornadas laborales y los descansos.
No obstante, afirmó que la única explicación que encuentra a la falta de respuesta del Ingesa ante las demandas de los profesionales es el ahorro económico, lamentando que las reivindicaciones de la plantilla sigan sin obtener soluciones reales.
Por último, Kaltum Hamad, enfermera de UCI con 22 años de experiencia, también respaldó las denuncias realizadas por sus compañeros, alertando de lo que considera un "abuso hacia el personal sanitario".
"Tenemos un hospital muy bonito y muy grande, pero con muchos más pacientes y con escasez de personal".







