La presencia de plagas urbanas continúa siendo una de las principales preocupaciones sanitarias y medioambientales en muchas ciudades, incluida Melilla. La acumulación de residuos fuera de los contenedores, las altas temperaturas y determinadas conductas incívicas favorecen la aparición de insectos y roedores, lo que obliga a reforzar periódicamente los trabajos de desinsectación y desratización.
Desde la empresa especializada Higicontrol han explicado a El Faro de Melilla que el control de plagas resulta fundamental para mantener unas condiciones adecuadas de salubridad en espacios urbanos y prevenir problemas mayores relacionados con la higiene pública.
Diferencias entre desinsectación y desratización
Aunque ambos términos suelen confundirse, los profesionales recuerdan que se trata de actuaciones distintas. La desinsectación está enfocada al control de insectos, tanto rastreros como voladores, mientras que la desratización se centra exclusivamente en roedores como ratas y ratones.
Desde Higicontrol detallan que las labores de desinsectación suelen actuar principalmente contra cucarachas, mosquitos u otros insectos que proliferan especialmente durante los meses de calor, cuando aumentan las temperaturas y se producen mayores acumulaciones de residuos orgánicos.
En el caso de la desratización, las actuaciones buscan controlar la presencia de roedores en alcantarillados, solares o espacios donde encuentran alimento y refugio con facilidad.
La basura fuera de los contenedores, uno de los grandes problemas
La empresa considera que uno de los principales factores que favorecen la aparición de plagas en las ciudades es la falta de civismo relacionada con la gestión de los residuos urbanos.
“Hay que llevar un control de las plagas porque la gente deja las basuras en las calles”, explican desde Higicontrol, donde consideran esencial una mayor concienciación ciudadana para evitar que las bolsas de basura permanezcan fuera de los contenedores.
Los expertos recuerdan que los restos orgánicos constituyen una fuente de alimento directa para insectos y roedores, lo que facilita que estos animales se reproduzcan rápidamente y terminen generando focos difíciles de controlar.
Además, advierten de que el problema no se limita únicamente a una cuestión estética, sino que puede derivar en riesgos sanitarios si no se actúa de forma continuada.
La importancia del control preventivo
Los trabajos preventivos son una parte fundamental en la lucha contra las plagas urbanas. Según explican los profesionales, las actuaciones periódicas permiten mantener bajo control la presencia de insectos y roedores antes de que las colonias aumenten de forma considerable.
En ciudades costeras y con temperaturas elevadas durante buena parte del año, como Melilla, este tipo de controles adquieren todavía más relevancia, ya que las condiciones climáticas favorecen la actividad de numerosas especies.
Desde Higicontrol señalan que la situación actual en Melilla entra dentro de lo normal para una ciudad de estas características, aunque reconocen que existen zonas donde la suciedad puede provocar una mayor concentración de plagas en determinados momentos.
No obstante, indican que estos focos suelen ir variando y que no siempre se localizan en los mismos lugares.
Sistemas seguros para personas y animales
Uno de los aspectos que más dudas suele generar entre la ciudadanía es el uso de productos químicos durante los tratamientos de desratización y desinsectación.
Sin embargo, desde Higicontrol recalcan que los sistemas empleados actualmente cuentan con importantes medidas de seguridad y están diseñados para evitar riesgos tanto para personas como para animales domésticos.
En el caso de la desratización, explican que los cebos no se colocan directamente en la vía pública, sino en portacebos de seguridad instalados principalmente en el alcantarillado.
“Solo puede manipularlos el técnico”, subrayan desde la empresa, donde aclaran que estos sistemas impiden el acceso accidental de niños, mascotas u otros animales.
Asimismo, destacan que los tratamientos utilizados cumplen con la normativa vigente y están específicamente orientados al control de roedores sin generar riesgos para el entorno.
Nuevos métodos y alternativas biológicas
Además de los sistemas tradicionales, el sector también está incorporando alternativas más sostenibles y métodos biológicos para reducir el impacto ambiental.
Entre ellos destacan las trampas biológicas o determinados piensos específicos que actúan únicamente sobre los roedores sin afectar a otras especies.
Según explican desde Higicontrol, estas herramientas permiten complementar los tratamientos convencionales y avanzar hacia fórmulas de control más selectivas y respetuosas con el medio ambiente.
También existen trampas adhesivas y otros sistemas mecánicos que ayudan a controlar determinadas plagas sin necesidad de recurrir exclusivamente a sustancias químicas.
Los profesionales insisten en que la combinación de distintas técnicas resulta clave para mejorar la eficacia de las campañas de control y adaptarse a las necesidades de cada zona.
La colaboración ciudadana, clave para evitar plagas
Más allá del trabajo técnico, las empresas especializadas coinciden en que la implicación ciudadana resulta fundamental para evitar la proliferación de plagas urbanas.
Mantener limpias las calles, utilizar correctamente los contenedores y evitar abandonar residuos fuera de los horarios establecidos son algunas de las medidas más importantes para reducir la presencia de insectos y roedores.
Desde Higicontrol consideran que la prevención comienza precisamente en los hábitos cotidianos de los vecinos y recuerdan que pequeños gestos pueden marcar una gran diferencia en el mantenimiento de la higiene urbana.
En este sentido, hacen un llamamiento a la responsabilidad colectiva para evitar situaciones que favorezcan la aparición de focos de suciedad y, con ello, el incremento de plagas.
Un problema habitual en las ciudades
La aparición de insectos y roedores forma parte de la realidad de prácticamente cualquier entorno urbano, especialmente en épocas de calor. No obstante, los especialistas recuerdan que el objetivo no es eliminar completamente estas especies, algo imposible en una ciudad, sino mantenerlas bajo control para evitar riesgos sanitarios y molestias a la población.
Por ello, consideran imprescindible continuar desarrollando campañas periódicas de desinsectación y desratización, así como reforzar la educación ciudadana en materia de limpieza y gestión de residuos.
La combinación entre prevención, control técnico y colaboración vecinal sigue siendo, la herramienta más eficaz para mantener a raya las plagas urbanas en Melilla.







