Los melillenses tendrán la ocasión en los próximos meses de comprobar si Baleària cumple o no los compromisos que adquirió su presidente el pasado miércoles con representantes de la ciudad respecto a una serie de mejoras en el transporte marítimo que conecta a esta ciudad con los puertos de Málaga, Almería y Motril (Granada). El primero de ellos va a tener casi aplicación inmediata. No en vano, el dueño de la naviera aseguró al presidente Imbroda que cambiará el barco de las líneas de Almería y Motril en el mes de junio. Esa sustitución es fundamental habida cuenta del estado en que se encuentra el buque que realiza la frecuencia, objeto de toda clase de críticas por parte de los usuarios.
Lo cierto es que Baleària está a la espera de que el Tribunal de la Competencia se pronuncie respecto a la compra de Trasmediterránea por parte de la citada empresa, algo que parece más que probable que ocurra a favor de sus intereses, de manera que será también la responsable de prestar el servicio marítimo de Almería y Motril. De ese modo, está dispuesta incluso a aumentar en una ruta más a la semana la frecuencia con la capital almeriense, una cuestión largamente demandada por los usuarios melillenses.
Y para que quede clara la buena predisposición de Baleària con Melilla, la naviera está dispuesta a aumentar en uno ese itinerario sin que tenga obligación alguna por parte del pliego de condiciones del contrato actual que mantiene con el Ministerio de Transportes, que será con bastante posibilidad prorrogado a partir del mes de diciembre.
Lo bueno es que esta compañía se compromete a otras cosas también muy interesantes para el futuro turístico de la ciudad. No en vano, en septiembre incorporará un buque totalmente nuevo a las líneas con Almería y Motril e incluso se ha mostrado a favor de contratar seguridad a bordo para impedir actitudes poco cívicas en el barco, como dormir tirados en el suelo, poner los pies sobre las mesas o estar sin zapatos en las butacas.
No obstante, lo más resaltable de todo, siendo todo importante, es contar con una frecuencia más a Almería, algo que la Delegación del Gobierno nunca vio viable, que se limitó a señalar desde hace un año que está en estudio pero que, definitivamente, puede lograrse con la gestión que ha llevado a cabo la Ciudad Autónoma sin ni siquiera costar un euro al erario público en forma del Ministerio que dirige Óscar Puente.








