El debate político suele ser sano, sobre todo si no median descalificaciones personales ni polarizaciones absurdas, que no llevan más que a dividir la sociedad en buenos y malos según el color político de cada orador. Lo que nunca será aceptable es que estando todos los grupos de acuerdo y se vote por unanimidad una propuesta, se politice incluso un homenaje tan merecido como el que recibirá una docente melillense cuyo nombre será impuesto a la nueva Escuela Infantil de la ciudad: la maestra Dolores Bartolomé, un ejemplo de vocación reconocido por propios y extraños.
No es admisible que en el contexto de la aprobación plenaria de esta iniciativa, los socialistas quisieran ajustar cuentas con el actual Gobierno para recordar que la propuesta del nombre fue cosa del PSOE, que el proyecto de la escuela es suyo también y afeara al Ejecutivo de Imbroda que tratara de "apropiarse" de lo que no le corresponde. "No es justo", decía al respecto el portavoz socialista, Riduan Moh, que incluso exhibió en la reunión de la Asamblea un recorte de prensa para demostrar que en 2022 ya habían lanzado la idea cuando la misma Dolores Bartolomé fue reconocida con el premio "Lourdes Carballa" en el Día de la Mujer (8 de marzo).
Inaudito pero cierto. Estamos hablando de que el PSOE tenía más interés por la propaganda y el protagonismo que creía "robados" por el Gobierno local, que por destacar la importancia de que todos los grupos políticos apoyen esa idea, que tanta ilusión, con toda seguridad, le hace a Dolores Bartolomé. Y no todo vale. Si querían sacar pecho y recordar que aquello fue cosa suya, lo mejor habría sido hacer una nota de prensa en días posteriores para dejar claro de quién partió la iniciativa. En el seno de la Asamblea lo normal, lo elegante e incluso razonable y de sentido común, es haber resaltado el apoyo de todos a su idea y nada más.
Les puede la propaganda, les puede la necesidad de ponerse medallas ante los ciudadanos. Si no, que se lo pregunten a la hermana del portavoz socialista y delegada del Gobierno, que no tuvo otra ocurrencia ayer que irse a la frontera para celebrar la entrada de un camión procedente de Marruecos con 15 toneladas de sandías. Para colmo y estando las cosas del comercio con los vecinos como están, no se le ocurrió mejor idea que asegurar que se "sigue trabajando" para que entre más mercancía porque eso "favorece la actividad económica de Melilla".








