El presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, dijo ayer que el traslado de los menores migrantes a la península, a centros en distintas localidades aún por determinar, va a provocar un enorme efecto llamada. Ello hará, según comentó, que muchos jóvenes marroquíes de las inmediaciones quieran entrar en Melilla para ser beneficiado con esa medida del Ejecutivo del PSOE, que incluso da prioridad para viajar a aquellos que vayan llegando por encima de los que se encuentran ya en acogida y tutela por parte de Políticas Sociales.
Imbroda entiende que se está practicando una política errónea en este campo, además de calificar la ley de injusta porque está convencido de que ninguno de estos menas irán a las comunidades del País Vasco y Cataluña, ambas fuera de la norma de aplicación porque ni unos ni otros quieren ser receptores de estos migrantes menores de edad. Por el contrario, serán las autonomías del PP, como Andalucía o Madrid, la que se lleven la mayor parte de jóvenes en ese reparto, tal y como establece el baremo que aplica el Gobierno de Sánchez en este asunto.
No les falta razón a quienes consideran que va a haber un efecto llamada importante cuando trascienda más allá de la frontera que llegar a Melilla, sea como sea, les va a posibilitar precisamente lo que quieren: instalarse en la península con los beneplácitos oficiales. El tiempo será el que dicte lo que va a suceder porque actualmente son poco más de 200 los menas que se encuentran en La Purísima. Será cuestión de comparar esa cifra con la que se maneje dentro de unos meses.
Y si el caso de nuestra ciudad hay que tenerlo muy en cuenta, el de Ceuta es para nota. Allí no hay día en que estos menores migrantes no crucen a nado desde Marruecos, de manera que la capacidad de aquella ciudad autónoma para acogerlos está más que rebasada. Son decenas los jóvenes que se tiran al mar para llegar a la playa española y bastantes, desgraciadamente, los que han perdido la vida en el intento o están desaparecidos, tal y como recoge de forma puntual El Faro de Ceuta.
Habrá que respetar un período prudencial de tiempo para analizar cómo ha evolucionado la situación, pero no es descartable que esos traslados sirvan de acicate de cara a esos jóvenes que se ven sin oportunidades en su país y quieren conseguir una vida y un futuro mejor.








