El consumo de agua en Melilla es muy superior a la media nacional. Así lo asegura la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir en el Estudio General de la Demarcación Hidrográfica de Melilla. Y, sin embargo, los melillense gastamos menos agua por termino medio que el conjunto de los españoles. Esta paradoja tiene su explicación en que no todos los ciudadanos que residen en Melilla pagan por el agua que consumen, ni llega al grifo todo el agua que sale de los depósitos.
Si se analizan las facturas, cada melillense consume una media de 126 litros al día frente a los 145 litros de media en el conjunto del país. Por lo tanto, gastamos un 12,5% menos que el resto de los españoles. El problema está cuando se contabiliza el total de agua que cada día sale de nuestros depósitos para diversos usos y se divide ese volumen entre la población a la que abastece. Entonces los números se disparan y revelan que el consumo es de 396,1 litros por cada melillense frente a los 242,8 litros de media en el conjunto de España; un 63% más. Ese agua que sale de los depósitos y no llega a nuestros hogares se pierde a través de fugas en el sistema de distribución y en enganches a la red a los que no se factura.
Por lo tanto, según los datos que aporta el estudio de la Confederación Hidrográfica, el ahorro en el consumo de agua hay que buscarlo principalmente en la mejora del sistema de distribución y el control del gasto que se realiza de manera ilegal. En esta ocasión, además de exigir un consumo más responsable a los ciudadanos para conseguir el máximo ahorro, las soluciones pasan por alcanzar una mayor eficacia en la gestión que realiza la administración y las empresas concesionarias del servicio. No sería justo que obligar a rascarse el bolsillo a los ciudadanos que consumen agua de manera legal para animar al ahorro, mientras que a otras personas nunca les llega la factura y la administración no se afana en reducir las pérdidas en el sistema de suministro.







