No es la primera vez y posiblemente no será la última: Periódicamente, la organización terrorista islámica reivindica nuestras dos ciudades. Ante ello, no hay que alarmarse ex novo, porque no hay nada nuevo, pero tampoco hay que bajar la guardia. Es algo que tienen muy presente nuestras fuerzas de seguridad y servicios de inteligencia y que, de ningún modo, debe servir tampoco para sembrar recelos dañinos y sin fundamento entre nuestros paisanos musulmanes, españoles como nosotros y en ningún caso asimilables a un Islam fanático y terrorista como el que encarna Al Qaeda.
Lo anterior no está demás decirlo ante la tentación fácil de quienes incurren en fatídicas confusiones.
Melilla, frente a lo que difunde Al Qaeda, tiene en su propia realidad su principal garantía de presente y de futuro, porque en la igualdad de todos sus vecinos, con independencia de su origen cultural o su confesión religiosa, encuentra la mejor defensa frente a los que incurren en posiciones anacrónicas o en soflamas incendiarias como las de Al Qaeda.







