El consejero de Medio Ambiente y Naturaleza de Melilla, Daniel Ventura, ha denunciado la falta de respuesta del Ministerio para la Transición Ecológica en dos frentes: el estado del litoral melillense, sin reposición de arena ni diques de protección, y la situación de la planta desaladora, que continúa sometida a reparaciones y paradas planificadas.
Ventura ha señalado que este verano no se ha realizado ninguna actuación de mejora en el litoral. Según ha explicado, en Horcas Coloradas sigue sin reponerse la arena, mientras que en la zona del Hipódromo la situación es cada vez más peligrosa porque están saliendo a la superficie piedras que antes estaban cubiertas. También ha recordado que la playita del Alcazaba se perdió hace varios años sin que se haya hecho nada para recuperarla, y ha insistido en que tampoco se han repuesto los diques necesarios para proteger el litoral.
El consejero ha dirigido su crítica directamente a la delegada del Gobierno, de quien ha dicho que se desplaza a los barrios para denunciar distintas cuestiones pero no visita ni la playa, ni el aeropuerto, ni el hospital para comprobar sobre el terreno qué está ocurriendo. Ha explicado que la ciudad cuenta ya con los recursos económicos contratados para vigilancia, aseo, socorrismo y limpieza de las playas, servicios que presta incluso en zonas que no son de titularidad municipal, como Aguadú, un enclave que depende de la Delegación del Gobierno y de Defensa. Melilla, ha asegurado, está dispuesta a asumir allí los servicios necesarios, como ya ha ocurrido en otras ocasiones.
Sobre la actitud de la delegada, Ventura ha afirmado que su intención es poner obstáculos a la gestión de la ciudad "para todo, absolutamente para todo".
Respecto a la desaladora, el consejero ha explicado que las reparaciones deben continuar porque, de lo contrario, la instalación permanecería en su estado actual. Ha detallado que en los últimos días se han producido paradas planificadas relacionadas con la modificación de estructuras eléctricas de alta tensión, realizadas de forma escalonada, módulo por módulo, para no afectar al suministro diario de agua.
Ventura ha cifrado en cinco millones de euros la inversión realizada hasta el momento en la planta. El ritmo de las obras, ha explicado, ya no depende solo de la disponibilidad económica, sino de la capacidad de fabricación de las empresas suministradoras, ya que los elementos necesarios pueden tardar entre seis y ocho meses en fabricarse. Según ha indicado, esta semana se presentará información adicional sobre la planta.
El consejero ha subrayado que la desaladora es una instalación crítica que pertenece al Ministerio para la Transición Ecológica a través de la Confederación Hidrográfica, mientras que la ciudad se limita a explotarla y mantenerla. Ha comparado la situación con la de quien recibe un vehículo prestado que no funciona: "Si no funciona, no lo puedo conducir", ha declarado, en referencia al mal estado de la instalación antes de las reparaciones en curso.
Ventura ha lamentado que el Ministerio "no responde nunca a nada" y ha acusado a la Administración central de una falta de interés hacia los problemas de la ciudad que se prolonga desde hace ocho años.








