La Cofradía del Cautivo sale a la calle en su tradicional traslado a tan solo unos días de que comience la Semana Santa. La procesión, que suele celebrarse el Sábado de Pasión, se ha adelantado una semana tras haber prolongado el recorrido para hacer llegar el trono al Hospital Universitario de Melilla (HUME).
La fecha anterior coincidía, además, con el vía crucis del Cristo del Socorro por los alrededores de Melilla la Vieja. Desde las 16.15 hasta las 19.00 horas, el cortejo ha procesionado por las inmediaciones del barrio de la Victoria y del barrio colindante de la Libertad. Ha ido acompañado por la Agrupación Musical Jesús Cautivo de Melilla.
De este modo, el recorrido de ida ha transcurrido por el callejero de ambos barrios en dirección al Hospital Universitario. Después, ha emprendido la marcha de vuelta hacia su Casa Hermandad, junto a la parroquia de Santa María Micaela.
Manuel Ruiz Pérez, teniente de hermano mayor, explica que, en años anteriores, el trono tomaba rumbo hacia el Hospital Comarcal. “Pero ya como lo han cerrado y han abierto el nuevo, pues hemos decidido ir con los titulares al nuevo”.
En el acto de presentación del cartel de la Semana Santa de la cofradía, Manuel Rubiales hacía un guiño en su discurso a aquellos enfermos que estaban protegidos por el Cautivo y por la Virgen del Rocío. Con el traslado, la hermandad busca seguir esta tradición con el Hospital Universitario de Melilla (HUME).
Hacia el HUME
Lo cierto es que la calle estaba abarrotada de personas que seguían el traslado a pesar del mal tiempo y de ser un fin de semana marcado por el festivo de Eid al-Fitr. Se ha vivido con la emoción que merece; los cofrades tienen claro que, lo próximo, será ya la Semana Santa.
El recorrido del traslado ha sido mucho más extenso que en años anteriores. Una vez en el hospital, un grupo de sanitarios ha tomado el relevo a los portadores y ha llevado el trono hasta la entrada del edificio para rezar una oración. Con el nuevo trayecto, muchos más trabajadores se han animado a participar en este emotivo gesto.
Los momentos clave de la procesión se concentran en las puertas del hospital. Allí, un grupo de niños y niñas, porta un “trono que va con las imágenes pequeñitas de la Virgen y del Cautivo”. Desde ese punto, ambos tronos vuelven a subir hasta llegar a la Casa Hermandad.
Las réplicas no alcanzan el metro de altura. El pequeño trono sale desde hace cuatro o cinco años, comenta el teniente de hermano mayor. Lo llevan solo a la vuelta, puesto que el recorrido actual es demasiado largo y “tampoco hay que cargar mucho a los críos”, decía Ruiz Pérez.
Días para la Semana Santa
Quedan menos de dos semanas para la Semana Grande y los nervios van aflorando en las cofradías. “Ya aquí es un disloque, todo el mundo entrando, saliendo, para arriba, para abajo”, expresaba Manuel Ruiz Pérez.
En la Cofradía del Cautivo ya está casi todo terminado de cara a las procesiones del Jueves Santo y del Domingo de Resurrección. La semana próxima llega el turno de los vestidores y, después, se subirán ya las imágenes a los tronos, que están terminando de limpiarse.
Una tradición que está muy arraigada en la hermandad es la liberación de un preso, que se hace el Jueves Santo en torno a las 22.00 horas. Una costumbre que se remonta al año 2000 y que surgió como una plataforma para pedir la libertad de una persona que esté a punto de terminar la condena y que no haya cometido, por ejemplo, delitos de sangre.
Esta petición nace de la cofradía y se hace en colaboración con el personal de prisiones para tutelar al preso el resto del año. No es que se libera y queda en el olvido, asegura el teniente de hermano mayor. “Hasta el Jueves Santo del siguiente año está tutelado para lo que necesite”. La meta es facilitar su reintegración en la sociedad.
La marea de gente que arrastraban el Cautivo y la Virgen del Rocío por las calles de los barrios de la Victoria y la Libertad solo puede significar una cosa: que la Semana Santa está, como quien dice, a la vuelta de la esquina. Y, por supuesto, que los melillenses están impacientes y expectantes por su llegada.








