Las entradas irregulares de inmigrantes en Melilla casi se han triplicado en lo que va de año, según los datos oficiales publicados por el Ministerio del Interior. En total, la ciudad autónoma ha registrado 304 llegadas entre el 1 de enero y el 15 de noviembre de 2025, frente a las 107 que se contabilizaron en el mismo periodo de 2024, lo que representa un aumento del 184%.
Este incremento se ha producido especialmente a través de la frontera terrestre, vía por la que han accedido 279 personas en 2025, mientras que en el mismo tramo del año anterior se registraron 86 llegadas, lo que supone una subida del 224,4%. Por vía marítima, el número de inmigrantes también ha aumentado, aunque en menor medida: 25 personas han alcanzado las costas melillenses en patera este año, frente a 21 en 2024, un incremento del 19%. El número de embarcaciones interceptadas en ambos ejercicios ha sido el mismo: ocho.
El informe del Ministerio del Interior, publicado esta semana, confirma que el grueso de las entradas irregulares en Melilla se está produciendo a través del perímetro fronterizo con Marruecos. Este dato refuerza la tendencia ya apuntada en informes anteriores, como el publicado el pasado mes de octubre, que también alertaban del repunte en los intentos de acceso por pasos terrestres. Según ese balance previo, hasta el 15 de octubre ya se observaba un notable aumento en las entradas, lo que se ha confirmado con las cifras del nuevo informe oficial.
El comportamiento en Melilla contrasta con la evolución en el conjunto del país, donde las cifras globales de inmigración irregular han experimentado un descenso del 41,5%, pasando de 54.216 personas en 2024 a 31.742 en 2025, según los datos acumulados hasta el 15 de noviembre. No obstante, las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla presentan una dinámica propia: el número total de llegadas por vía terrestre en ambas ha aumentado un 42,8%, al pasar de 2.367 personas en 2024 a 3.380 en 2025.
En el caso de Ceuta, los accesos irregulares por tierra también se han incrementado, con 3.101 llegadas frente a las 2.281 del año anterior, lo que supone un alza del 35,9%. En cambio, en lo que respecta a la vía marítima, Ceuta ha experimentado una caída significativa: solo 5 personas han llegado por mar en 2025, frente a 28 en 2024, lo que representa un desplome del 82,1%.
Este comportamiento se enmarca en una tendencia general de descenso de la presión migratoria por mar en otros puntos del litoral español, como Canarias, que ha pasado de recibir 39.713 inmigrantes en 2024 a 14.690 en 2025, un descenso del 63%, o la península, que ha registrado caídas tanto en la costa andaluza como en Baleares. En estos territorios, las cifras muestran una disminución relevante respecto al ejercicio anterior, lo que contrasta con el aumento en los pasos fronterizos de las ciudades autónomas.
Llegadas por tierra
La fuerte subida de llegadas por tierra en Melilla podría estar relacionada con cambios en las dinámicas migratorias y en el refuerzo de controles en otras rutas, lo que convierte a la ciudad en uno de los puntos más accesibles para quienes intentan entrar en territorio español desde Marruecos. No obstante, el Ministerio del Interior no especifica en el informe las causas concretas de este aumento.
Desde principios de año, las autoridades han detectado un incremento sostenido de intentos de entrada a través de distintos puntos del perímetro fronterizo, algunos de ellos frustrados por los dispositivos de vigilancia, y otros culminados con éxito. Este repunte de entradas coincide además con un descenso en la presión migratoria nacional, lo que sitúa a Melilla como una excepción dentro de la evolución general. La ciudad autónoma se convierte así en uno de los pocos enclaves del territorio español donde la inmigración irregular ha crecido de manera tan pronunciada en 2025.
A falta de mes y medio para cerrar el año, todo apunta a que Melilla terminará 2025 con un balance migratorio significativamente superior al del ejercicio anterior. Las 304 llegadas acumuladas ya suponen el triple que las registradas en 2024 en el mismo periodo, lo que convierte este año en uno de los más activos en cuanto a presión migratoria reciente en la ciudad. Las autoridades continúan monitorizando la situación y reforzando los dispositivos de vigilancia, especialmente en los tramos más vulnerables del perímetro fronterizo.








