Las continuas cancelaciones de vuelos en el aeropuerto de Melilla debido a las nubes bajas y las condiciones meteorológicas han vuelto a generar malestar entre los ciudadanos. Tras los últimos incidentes, fuentes de la Delegación del Gobierno han asegurado que el Ejecutivo central seguirá trabajando para encontrar soluciones que permitan mejorar la conectividad aérea de la ciudad sin comprometer la seguridad de los pasajeros.
Desde la Delegación recuerdan que este problema “no viene de ahora”, sino que lleva produciéndose desde hace años cada vez que las condiciones meteorológicas dificultan las operaciones en el aeropuerto. Por ello, critican las declaraciones realizadas por algunos partidos políticos, especialmente el Partido Popular, al considerar que ahora reclaman medidas que no pusieron en marcha cuando estaban al frente del Gobierno.
“Las condiciones climatológicas han estado viniendo durante todo este tiempo”, señalaron desde la Delegación, insistiendo en que las cancelaciones responden a motivos de seguridad y no a una falta de actuación reciente. Además, subrayaron que el Gobierno de España continuará buscando alternativas “que no afecten a la seguridad de los pasajeros” y que permitan seguir mejorando el transporte aéreo en Melilla.
Uno de los asuntos que volvió a ponerse sobre la mesa fue el estudio anunciado el año pasado por el Ministerio de Transportes para analizar la viabilidad de implantar un sistema de aproximación más moderno en el aeropuerto. Preguntados por el estado de ese informe, desde la Delegación explicaron que todavía no existen novedades oficiales.
Según indicaron, el estudio no depende directamente ni de la Delegación del Gobierno ni del propio Ministerio, por lo que habrá que esperar a conocer las conclusiones definitivas. “Si ya hubiese noticias, las habríamos trasladado”, afirmaron.
También recordaron que una de las principales cuestiones abordadas en el grupo de trabajo creado para estudiar posibles mejoras era que cualquier medida debía garantizar la seguridad de los ciudadanos. En ese grupo estaban representadas distintas instituciones y organismos relacionados con el aeropuerto y el transporte aéreo.
“Primaba la seguridad de toda la ciudadanía para que pudiéramos utilizar este medio de transporte de la forma más segura posible”, remarcaron. Dejaron claro que cualquier cambio técnico o sistema nuevo deberá cumplir estrictamente con las condiciones de seguridad necesarias antes de ponerse en marcha.
Durante la comparecencia también se preguntó por el anuncio realizado por el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, sobre una próxima reunión con el presidente de AENA para tratar la situación del aeropuerto.
Desde la Delegación respondieron que el presidente de la Ciudad puede reunirse “con quien considere oportuno”, aunque insistieron en que la coordinación entre el Gobierno de España, el Ministerio y AENA es constante.
Además, acusaron a Imbroda de hacer “política de propaganda” aprovechando el malestar ciudadano provocado por las cancelaciones de vuelos.
Según señalaron, si finalmente se implementan mejoras, el presidente de la Ciudad dirá que son consecuencia de sus reuniones, mientras que, si no salen adelante, responsabilizará al Gobierno central.
Además, aprovecharon para reprochar al Ejecutivo local otros problemas que afectan actualmente a Melilla y sí son de su competencia, como los cortes de agua registrados en distintos puntos de la ciudad, la suciedad en algunos barrios y la falta de determinados servicios públicos.
Desde la Delegación afirmaron que esos problemas “no dependen de las nubes bajas”, sino de la gestión del Gobierno local.
Con este nuevo cruce de declaraciones, el debate sobre el futuro del aeropuerto y las conexiones aéreas de Melilla vuelve a situarse en el centro de la actualidad política y social de la ciudad.








