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Sin hoja de ruta

Representantes de la Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos alertan de la urgencia de un plan de choque para salvar la educación pública

por Tania Costa
28/04/0008 10:30 LMT

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José Luis Villena, presidente de la Federación de Asociación de Padres y Madres de Alumnos de Melilla, y Joan Casares, vocal de la Fampa, alertan en FaroTV de que la educación pública local está en estado de emergencia y está pidiendo a gritos un plan de choque, algo que hemos defendido desde La Jabalina.

Ambos coinciden en señalar en que el problema es que no existe una hoja de ruta para afrontar el reto de mejorar el sistema de enseñanza en la ciudad partiendo de que somos el territorio español con mayor desigualdad educativa.

Ninguno de los partidos políticos que han pasado hasta ahora por el Gobierno ha entendido que para mejorar la escuela pública hace falta entender, en primer lugar, la tasa de disparidad tan alta que hay en Melilla, donde por una parte hay familias con sueldos muy altos y, por otra, un índice de pobreza ofensivo en Europa.

Villena es tajante cuando defiende que en Melilla “no cumplimos ningún estándar nacional”. La solución pasa, en su opinión, por consensuar una salida, entre todos, porque lo que piensan los padres y madres de alumnos debe contar y hoy por hoy no cuenta.

Todos sabemos y puede que estemos hartos de escuchar que en Melilla hacen falta más colegios, más profesores, más personal no docente, pero nadie asume el compromiso de decir que pondrá sobre la mesa la pasta necesaria para incrementar plantillas, construir nuevos centros educativos y acabar con la precariedad de la escuela pública en Melilla.

La hoja de ruta que defiende la Fampa empieza por convocar a las asociaciones de padres y madres de alumnos al Consejo Escolar porque es una vergüenza que sigamos siendo la única autonomía donde no se hace. Y esto, queridos todos, no cuesta un duro. Sólo depende de la voluntad política.

A partir de ahí urgirá plantear y asumir el coste de la apertura de los colegios por la tarde para acabar con las ratios insultantes que tenemos en nuestra ciudad. No es de recibo que los docentes de nuestra ciudad tengan que lidiar con aulas congestionadas en las que es humanamente imposible prestar atención al desarrollo individualizado por no hablar de la diversidad.

Durante los años de la crisis económica, los españoles permitimos el rescate de los bancos porque eso nos afectaba a todos. No podíamos permitir escenas de pánico similares a las que se vivió durante el Corralito argentino. Aún así hubo ahorradores de la maltratada clase media española que perdieron su dinero en las sucursales que quebraron. De ellos no hemos vuelto a saber. A nadie le importa qué fue de un señor o una señora que perdieron los 100.000 euros ahorrados durante toda su vida. Damos por hecho que si tenía cien mil en el banco, algo le habrá quedado debajo del colchón.

Paralelamente admitimos recortes en dos de los pilares del Estado de Bienestar: la educación y la sanidad. Fueron años de inversiones bajo mínimos en los que no se convocaron oposiciones y de los que la escuela y los hospitales públicos salieron en estado de coma.

Toca ya abrir la puerta a la contratación. Cuarenta plazas para una ciudad en estado de emergencia educativa como Melilla es una broma macabra.

Desde la Fampa hablan de un déficit de al menos 200 profesores. Ni tanto ni tan calvo. Empecemos por un centenar. Con eso y una redistribución equitativa de los docentes asignados a los centros de Melilla para evitar que en algunos haya maestros de más y en otros no alcancen, se daría al menos el primer paso.

La solución, como hemos dicho, no es sólo cuestión de dinero. Es inconcebible que un alumno melillense llegue a la ESO sin hablar correctamente el castellano. Pasándolo de año sólo conseguimos mejorar las estadísticas, pero lo condenamos a la marginación del mercado laboral.

Nuestra educación es un puto desastre. A ver si nos acordamos de eso antes de ir a votar.

Tags: Federación de Madres y Padres de Alumnos de Melilla (FAMPA)La Jabalina

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