Llegados a este punto está claro que Sánchez es capaz de lo que sea por repetir Gobierno Frankenstein. Aun con la corrupción que le rodea y protagonista de mil tramas, a estas alturas del sanchismo sólo existe la certeza de que él no se va a ir. Con catorce jueces, doce sumarios, diecisiete delitos y una centena de imputados habría ya que poner fin a esta agonía. Pero aguantará. Buscará ese escaño más que le permita de nuevo gobernar. Y está dispuesto a todo.
El panorama es desolador: legislatura bloqueada, Parlamento secuestrado y España abandonada. Ningún socio sin embargo hará que caiga. Es inédito el protagonismo del que gozan exprimiendo a un presidente cada vez más sometido. Todos tragando con los casos socialistas y moviendo líneas rojas de manera vergonzante. Algo jamás visto. Sánchez lo quiere perpetuar y por ello lleva tiempo cocinando la llamada ‘Ley de Nietos’.
La operación permite que descendientes de españoles consigan nacionalidad, como medida de reparación histórica ligada a la Guerra Civil, la Dictadura e incluso a fechas anteriores ajenas al exilio. Casos de hasta treinta años atrás se admiten ya.
Con 2,4 millones de peticiones y medio millón ya concedidas, Pedro Sánchez tiene un plan: elecciones generales con los deberes terminados. Sin criterios claros y con sólo un 2% de expedientes denegados, el Gobierno acorta trámites buscando toda concesión, dando así derecho a voto (y hasta ayudas económicas) mediante inscripción en el CERA (Censo de Españoles Residentes Ausentes).
Sánchez busca resistir fabricando votos nuevos con los que poder sumar, alterando el censo actual donde los pierde en cascada. El proceso planeado está dando ya sus frutos. En todas las elecciones de los últimos seis meses, el Partido Socialista ganó en voto exterior aun perdiendo en voto urna a veinte puntos de distancia. Cuatro victorias abultadas del Partido Popular en las que inesperadamente perdió en el voto CERA. La estrategia sanchista funciona. Intentarlo lo van a intentar con el pucherazo -como diría Leire- del ‘one’.
La fontanera del PSOE al mando de las cloacas. Cerdán como jefe y esas libretas y mensajes delatando que el uno era PS o el ‘one’. Un entramado señalando a todo aquel que fuera en contra: jueces, fiscales, guardias civiles, periodistas. Nuestro Estado de Derecho atacado por la mafia. Y sí… Ya sé que todo es presunto o es supuesto, pero nadie negará que nuestra imagen de país está ya muy degradada. Desde la UCO en Ferraz hasta las joyas de ZP, pasando hace ocho años por la moción de censura que lideró José Luis Ábalos. Para acabar con la corrupción.








