Melilla cerró el año pasado con 648 personas condenadas y 1.004 delitos objeto de castigo, las cifras más bajas de los últimos cinco años, según consta en el Registro Central de Penados. Los datos muestran una evolución descendente tanto en el número de personas sancionadas judicialmente como en el volumen total de infracciones penales, especialmente respecto a 2024, lo que apunta a una moderación de la criminalidad que llega a sentencia en la ciudad.
La serie histórica consultada por este periódico revela que el número de delitos con condena ha pasado de 1.127 en 2021 a los 1.004 anotados en 2025, lo que supone un descenso de 123 infracciones (-10,9%) en el último lustro. La caída es aún más acusada si la comparación se realiza con 2024, cuando se contabilizaron 1.192 delitos, ya que en un solo año la cifra disminuyó en 188 (-15,8%).
La evolución en el número de residentes condenados presenta un comportamiento similar. Tras alcanzar el máximo de la serie en 2022, con 870 sentencias, las cifras han descendido paulatinamente durante los tres ejercicios siguientes hasta situarse en 648 personas en 2025, es decir, 222 menos que en 2022 (-25,5%). En comparación con 2021, cuando hubo 740 condenados, el descenso es de 92 personas (-12,4%).
Los datos que ha dado a conocer el Instituto Nacional de Estadística (INE) ponen de manifiesto que la mayor parte de la actividad delincuencial que termina en condena continúa concentrándose en un reducido grupo de infracciones. Los delitos contra la seguridad colectiva vuelven a ocupar el primer lugar con 260 sentencias, aunque experimentan un retroceso respecto a las 338 de 2024 (-23,1%). Dentro de esta categoría destacan claramente los asuntos judiciales contra la seguridad vial, que por sí solos suman 222 condenas, equivalentes a más de ocho de cada diez delitos en este apartado del informe.
El segundo bloque más numeroso corresponde a los casos de lesiones, con 217 condenas, una cifra muy similar a la de los últimos años. En comparación con 2021, cuando se registraron 237, el descenso es moderado, del 8,4%, lo que indica una estabilidad de este tipo de infracciones.
Menos casos de amenazas y coacciones
En el tercer puesto de este ranking aparecen los delitos contra el patrimonio y el orden socioeconómico, con 200 condenas en 2025. Se trata de una categoría que ha seguido una tendencia a la baja durante el último lustro. En 2022 se contabilizaron 253 condenas; en 2023 fueron 237; en 2024 bajaron a 233 y en 2025 descendieron hasta las 200.
Dentro de los delitos patrimoniales sobresale la disminución de los hurtos, que pasan de 101 condenas en 2024 a 70 en 2025, un descenso del 30,7% en un solo año. También continúan reduciéndose los robos, con 48 condenas, frente a las 65 registradas en 2021 (-26,2%). En cambio, las estafas mantienen una línea creciente a medio plazo, al pasar de 27 sentencias en 2021 a las 33 anotadas en 2025.
Las infracciones contra la libertad, fundamentalmente amenazas y coacciones, también bajan en Melilla. En 2025 se contabilizaron 105 condenas, lo que supone un descenso del 17,3% respecto al año anterior (127). Las amenazas continúan representando la práctica totalidad de este apartado, con 92 resoluciones judiciales.
En cambio, una de las pocas categorías que registra un aumento es la de los delitos contra la Administración de Justicia, que alcanza 75 condenas frente a las 41 de 2021, un incremento del 82,9% en cinco años. Esto se debe principalmente al aumento de los quebrantamientos de condena, que pasan de 34 casos en 2021 a 68 en 2025, prácticamente el doble. También destacan los cambios en las situaciones contra el orden público, que muestran una caída acusada durante el periodo analizado. Si en 2021 se registraron 192 sentencias, en 2025 la cifra se reduce hasta 70, con un descenso del 63,5%, el mayor entre las principales tipologías delictivas.
Más hombre que mujeres sentenciados
Por el contrario, los delitos de homicidio y sus diferentes modalidades prácticamente desaparecen de la estadística en los dos últimos años en Melilla. Tras contabilizar tres condenas en 2023 y una en 2022, tanto en 2024 como en 2025 no se anotó ninguna.
La estadística también refleja un claro predominio masculino entre las personas sentenciadas. De las 648 condenadas el pasado ejercicio, 531 son hombres, lo que representa el 81,9% del total, mientras que 117 son mujeres (18,1%), una distribución porcentual que apenas ha variado durante el último lustro en la ciudad melillense. La reducción del número de condenados afecta a ambos sexos. Entre los hombres, la cifra pasa de 634 en 2021 a los 531 del año pasado, un descenso del 16,2%. Entre las mujeres, en cambio, se produce un incremento respecto a 2021, al pasar de 106 a 117 condenadas (+10,4%).
El perfil mayoritario en Melilla sigue siendo el de personas condenadas tras ser juzgadas por un único delito. En 2025 esta situación afecta a 450 personas, o lo que es lo mismo, a casi siete de cada diez sentenciados (69,4%). Otras 119 personas fueron acusadas por dos delitos, 42 por tres y únicamente 37 por cuatro o más infracciones.
En cuanto al número de penas impuestas en Melilla, también predominan quienes reciben una única condena, con 240 personas, aunque destacan los 89 acusados que acumulan seis o más penas, un grupo que, pese a representar una minoría, evidencia la existencia de delincuentes con una elevada reincidencia o con procedimientos judiciales que agrupan múltiples condenas.
En conjunto, la estadística del INE dibuja una evolución favorable para Melilla durante el último lustro, con un descenso tanto del número de delitos que terminan en condena como de las personas condenadas. No obstante, los indicadores que se han hecho públicos exponen que las infracciones relacionadas con la seguridad vial, las lesiones y los delitos patrimoniales siguen concentrando buena parte de la actividad penal registrada por los tribunales.








