El Partido Nacional Rifeño (PNR), formación independentista nacida en 2021 con sede principal en Argelia, ha reiterado en estos días su reclamación de independencia para el Rif, la región del norte de Marruecos habitada mayoritariamente por bereberes amazighs. El partido, dirigido por Ridouane Oussama, insiste en que su proyecto no incluye Ceuta ni Melilla, según recoge Vozpópuli. En paralelo, Massin Hartit, presidente de la Organización Unidad de los Rifeños, ha denunciado en Okdiario que los imanes de mezquitas en España instan cada viernes a no votar al PP ni a Vox, dentro de una estrategia que atribuye a Rabat para frenar la islamización forzosa y mantener su influencia sobre la diáspora rifeña.
El PNR se reivindica heredero de la República del Rif, el Estado que proclamó Abd el-Krim el-Jattabi en 1921 tras el Desastre de Annual y que fue derrotado en 1927 por España y Francia. La reivindicación central del partido apunta a 1956, año en que España cedió el Rif a Marruecos sin consultar a su población, un hecho que consideran un "error" que Madrid debería reconocer. "Las fronteras de la futura República del Rif no incluyen Ceuta ni Melilla", ha declarado Oussama, que defiende además que "a España le interesa un Rif independiente" como socio frente a la presión de Rabat.
Este planteamiento coincide con el que ya trasladaron a este periódico los portavoces del partido, Ali Aarass y Yuba El-Ghadioui, el pasado 23 de agosto. Entonces, Aarass llegó a afirmar que sería "uno de los primeros en defender" Ceuta y Melilla si España decidiera abandonarlas, y calificó de "chantaje permanente" la presión migratoria de Marruecos sobre España.
Por su parte, Hartit ha ido más allá en sus declaraciones a Okdiario al denunciar una diferencia salarial entre imanes como parte de esa estrategia: según su testimonio, un imán en Melilla o Ceuta cobra entre 600 y 800 euros pagados por el régimen marroquí, frente a los 150 euros que percibe un imán en Marruecos. Hartit sostiene que ese sueldo compra fidelidad política y traduce el mensaje religioso en consigna electoral en las mezquitas de España.
Hartit, que sitúa en 2007 su intervención ante Naciones Unidas como entonces vicepresidente del Congreso Mundial Amazigh, enmarca estas denuncias dentro de un proyecto más amplio que atribuye a Marruecos: la aspiración a extender su influencia "hasta Andalucía" en nombre de la herencia almohade. Según su relato, Rabat estaría acelerando sus movimientos ante el temor a que un futuro Gobierno de PP y Vox estreche lazos con la administración de Donald Trump en Estados Unidos.
Tanto el PNR como la Organización Unidad de los Rifeños coinciden en subrayar el valor estratégico de Ceuta y Melilla para España y en desvincular la causa rifeña de cualquier reclamación territorial sobre las dos ciudades autónomas, en un discurso que ambos contraponen al del régimen marroquí.








