Melilla está protagonizando un proceso de transformación con un objetivo claro: consolidarse como una ciudad universitaria de pleno derecho. A lo largo del último año, el Gobierno de la Ciudad Autónoma ha desplegado una estrategia integral centrada en reforzar el papel de la educación superior como motor de desarrollo, cohesión social y modernización urbana. Este plan abarca desde la creación de nuevas infraestructuras hasta la implantación de titulaciones innovadoras, con la mirada puesta en atraer talento y generar oportunidades para los jóvenes melillenses.
Uno de los pasos más visibles ha sido el impulso de distintas obras e inversiones que dotarán a Melilla de espacios académicos modernos, integrados en la ciudad y adaptados a las necesidades de una comunidad universitaria en expansión.
La colocación de la primera piedra del nuevo espacio universitario en el local 33 del puerto es uno de los hitos que simboliza esta apuesta. El proyecto contempla un edificio multifuncional, con aulas, laboratorios, zonas comunes y espacios para la innovación, que se integrará en el entorno portuario como un punto de conexión entre la ciudad y la universidad.
A esta infraestructura se suman otras dos actuaciones relevantes: la rehabilitación del antiguo edificio de Correos y la construcción de una residencia universitaria en los terrenos del antiguo cuartel de la Policía Local. Ambos están destinados a ampliar las capacidades del campus y a acoger nuevas titulaciones o servicios complementarios para estudiantes y docentes. Estas obras ya han comenzado o están en fase de planificación avanzada, con vistas a que puedan entrar en funcionamiento en los próximos años como parte del ecosistema universitario que se quiere consolidar.
El Gobierno local había incluido en los presupuestos de 2025 una partida de siete millones de euros para seguir financiando estos proyectos y otras iniciativas vinculadas a la universidad. Se trata de una inversión histórica, que busca no solo mejorar los recursos materiales, sino también fomentar una universidad más conectada con el tejido productivo local y con capacidad de responder a los retos sociales y económicos actuales.
En paralelo a las infraestructuras, se está ampliando de forma progresiva la oferta académica. Una de las incorporaciones más destacadas será el grado en Ciencia de Datos e Inteligencia Artificial, que comenzará a impartirse en el curso 2026/2027. Esta titulación responde a la creciente demanda de formación especializada en tecnologías emergentes y sitúa a Melilla en la senda de las ciudades que apuestan por una educación vinculada a la transformación digital.
Con esta iniciativa, la ciudad pretende atraer estudiantes de otros puntos del país e incluso del extranjero, ofreciendo una formación de vanguardia en un entorno cercano, con atención personalizada y con el respaldo de la Universidad de Granada.
Pero la ambición del proyecto de “Melilla Universitaria” no se detiene ahí. Uno de los grandes objetivos del Ejecutivo es convertir a la ciudad en un referente nacional en el ámbito de las Ciencias de la Salud. Para ello, ha solicitado formalmente la cesión del edificio del antiguo Hospital Comarcal, en desuso desde la puesta en marcha del nuevo hospital.
La intención es reconvertirlo en un espacio académico y de investigación destinado a titulaciones como Enfermería, Fisioterapia o incluso Medicina, con instalaciones ya preparadas para usos sanitarios que permitirían reducir tiempos y costes.
Este nuevo polo sanitario-universitario podría funcionar también como núcleo de prácticas y colaboración con el nuevo hospital, creando sinergias entre los servicios asistenciales y la formación académica. Además, abriría la puerta a la atracción de proyectos de investigación biomédica o de salud pública en colaboración con otras instituciones y centros especializados.
El concepto de universidad que se impulsa desde Melilla es el de una universidad urbana, integrada en el día a día de la ciudad. No se trata solo de construir edificios, sino de generar un entorno en el que estudiar, vivir y crecer sea una experiencia completa para los jóvenes. Por ello, el Gobierno trabaja en la mejora de la movilidad urbana, el acceso a la vivienda para estudiantes, la dinamización de la vida cultural y el refuerzo de servicios públicos adaptados a una comunidad universitaria creciente.
La apuesta de Melilla por convertirse en una ciudad universitaria responde también a una necesidad estructural: frenar la fuga de jóvenes que se ven obligados a marcharse para estudiar fuera y, muchas veces, no regresan. Dotar a la ciudad de una oferta formativa diversa, de calidad y con salidas profesionales es clave para retener talento, fijar población y crear nuevas oportunidades de empleo y emprendimiento.
La hoja de ruta hacia la “Melilla Universitaria” está ya en marcha. Con proyectos en ejecución, inversiones garantizadas y un horizonte de crecimiento académico, la ciudad avanza con paso firme hacia un modelo de futuro. La educación superior se convierte así en una pieza clave del nuevo relato de ciudad que Melilla quiere construir: inclusiva, conectada, innovadora y con capacidad de ofrecer a sus jóvenes una formación de calidad sin tener que marcharse a la península. La transformación está en marcha, y Melilla se prepara para asumir el protagonismo que reclama como ciudad del conocimiento.









Es el proyecto formativo, laboral, etc., que posiblemente mejor le viene a nuestra Ciudad, en los tiempos actuales, pasados y con una proyección de futuro, esto es más, que un pensamiento, una revelación, enhorabuena y felicidades, hasta alcanzar el final y consiguientes etapas y en otros menesteres.