Parece mentira que una persona que debería conocer mejor que nadie el mercado laboral de Melilla, como es el caso del director provincial del SEPE, Jorge Vera, soltara hace unos días la perla de que volver al sistema de siempre sobre el 50% de bonificación a la Seguridad Social traería de nuevo contratos temporales a la ciudad. O no tiene muy claro de lo que está hablando o prefiere salvarle la cara al Gobierno de su partido en España en vez de defender los intereses de los melillenses.
El hecho de que Melilla sea una ciudad de servicios, sin industria ni producción agraria, provoca necesariamente que haya temporadas en las que se necesite más mano de obra que en otras: el verano, la Navidad y algún que otro período vacaciones, pero poca cosa. Es decir, si usted le quita a los empresarios el aliciente de la reducción de la cuota a la Seguridad Social, evidentemente no va a contratar a nadie más que eche una mano en momentos de cierto respiro económico. Es de cajón: lo que hará con mucha seguridad es pedir al empleado que ya tiene un esfuerzo mayor.
Impedir la vuelta al sistema que siempre imperó hasta que el Gobierno del PSOE metió mano para darle cerrojazo, no es una buena política de cara a los melillenses. Jorge Vera debe saberlo, como también tiene que ser conocedor de que una cosa es la bonificación de la cuota a la Seguridad Social y otra distinta la ley laboral. Es decir, una no afecta a la otra; aquí lo que está sobre la mesa es que no se puede penalizar la contratación temporal porque va en contra de nuestra propia idiosincracia económica.
Pero lo más grave no es eso. Lo peor de todo es que el Gobierno de Sánchez quiere eliminar por completo esa bonificación a los contratos, sean indefinidos o temporales, les da igual. Y ahí sí que Melilla tiene un importante problema porque la precariedad del sistema económico es tan alta en estos momentos, que cualquier decisión de ese tipo puede ser la puntilla que termine de ahogar a esta ciudad, como quiere Marruecos.
Si estamos hablando de que la Ciudad Autónoma está poniendo las bases y haciendo inversiones importantes para la reconversión y que pueda construirse un nuevo modelo productivo, lo de la eliminación del 50% de bonificación a la Seguridad Social no puede ser peor noticia. Ya no es solo que el Gobierno central no colabore para apoyar la estructura que se pretende en materias como el turismo, la universidad y las nuevas tecnologías, es que pone palos en la rueda. Y eso, desde luego, es algo que Melilla no puede permitirse.








