La Jefatura Superior de Policía hacía pública ayer la detención de un individuo de 37 años como presunto autor de tres de los incendios de contenedores, concretamente los ocurridos el pasado 9 de junio en la calle Pedro de Mendoza, que fueron acompañados, además, del consiguiente apedreamiento de las fuerzas policiales y los bomberos que acudieron para apagar el fuego y mantener la seguridad en ese punto de la ciudad. Y, además, las fuentes oficiales de la Policía Nacional han asegurado que este hombre tiene en su haber otras 9 detenciones anteriores, si bien no se ha especificado por qué motivos.
Lo que sí está claro es que el perfil de este pirómano desmonta la justificación de muchos melillenses, que justificaban en las redes sociales estos incendios como una forma de protesta de chavales jóvenes por falta de oportunidades laborales. Incluso la Asociación Comunidad Musulmana que preside el hermano de Mustafa Aberchán, líder de CpM, llegó a señalar algo así como "pobrecitos si es que quieren trabajo" y, en consecuencia, era su forma de llamar la atención al Gobierno local, al que responsabilizarían de su situación de paro.
El hecho de que el detenido tenga ya 37 años y hasta nueve arrestos a sus espaldas desmonta el argumento de los jóvenes desempleados y su desesperación por conseguir un puesto de trabajo. Habrá que esperar a saber cuáles son las motivaciones de ese individuo para prender fuego a tres contenedores y causar un quebranto a las arcas públicas que se cifra en unos 7.000 euros. Como también sería de gran interés conocer cómo se producen los apedreamientos porque, a la vista de las circunstancias, da toda la sensación de que el incendio y el proceder de los "apedreadores" son actos coordinados cuyos objetivos siguen sin ser públicos.
Ya dijo el presidente Imbroda que sospechaba de la existencia de una "mano negra" detrás de estos incendios y los hechos posteriores empiezan a darle la razón en ese sentido. No es normal que un hombre con 37 años no tenga una buena razón o incentivo para arriesgarse a una acción como esa y que, al mismo tiempo, se ataque a policías y bomberos por parte de ciertos "colaboradores" que, a la vista está, debían conocer lo que iba a pasar y estar preparados para el ataque.
En definitiva, los melillenses tienen derecho a saber qué está pasando, cómo se articulan estas actividades delictivas de forma coordinada y a qué intereses responden. Es hora ya de que todos los vecinos de la zona pongan su granito de arena y señalen a los responsables de estos fuegos intencionados para que así se escale hasta conocer qué es lo que les mueve a hacer semejante acto de vandalismo.








