El Ingesa ya no sabe qué hacer para tratar de justificar y tapar todas las deficiencias que se están encontrando en el Hospital Universitario, esas instalaciones que el Ministerio de Sanidad de Mónica García y el propio presidente Sánchez calificaban de referente de la sanidad pública. Si hasta ahora la preocupación se venía centrando en los fallos de la climatización que obligó a cerrar los quirófanos y cesar en la actividad quirúrgica salvo en casos de urgencia o de peligro para la vida del paciente, surge un nuevo problema: el agua.
Resulta que a primeras horas de la mañana de ayer jueves, El Faro publicó en sus redes sociales un vídeo enviado a este periódico por uno de nuestros lectores, que mostraba el color casi chocolate del agua que salía del grifo de una de las habitaciones del hospital. Horas después, el Ingesa hacía público un comunicado muy crítico culpando a la Ciudad Autónoma de cortar el suministro por las noches, algo que, por otro lado, viene siendo habitual en Melilla desde hace muchos, pero que muchos años.
Es evidente que la publicación del vídeo les llegó dentro a los directivos del Ingesa en Melilla. Lo que esa nota oficial no ha explicado es cómo es posible que el agua salga de semejante color porque una cosa es que no hubiera suministro y otra muy distinta es que los depósitos estén lo suficientemente limpios como para que tal circunstancia no se produzca, y menos aún cuando hablamos de unas instalaciones sanitarias.
Resulta que, aparte de la lista de deficiencias que ya se ha comentado en otras ocasiones anteriores, el HUME no tiene el número de depósitos que debería para garantizarse que nunca falte el agua. Los técnicos que proyectaron los depósitos debían conocer los problemas de suministro de Melilla y actuar en consecuencia; sin embargo, todo apunta a que las previsiones no fueron las correctas.
Por eso no cuela que el Ingesa, que actúa muchas veces más como un órgano político que de gestión sanitaria, pretenda ahora que sea la Ciudad Autónoma la que tiene la responsabilidad del suministro en las instalaciones del hospital. Desde hace décadas todos los melillenses saben que el agua se corta durante varias horas a partir de cierto momento de la noche. De ahí, por cierto, los aljibes y depósitos que se ubican en comunidades de vecinos y viviendas unifamiliares.
Cierto es que lo lógico sería que Melilla tuviera agua las 24 horas, de eso no cabe ninguna duda, pero si la distribución tiene ciertas lagunas, lo normal es que se tomen las medidas necesarias para no llegar a una total falta de suministro, como le ha pasado al hospital.








