Esperan que con el nuevo delegado del Gobierno se produzcan mejoras en el centro, aunque descartan que se vaya a llevar a cabo una ampliación para incrementar su capacidad. Actualmente hay “cerca de 850 inmigrantes” en sus instalaciones.
La llegada de Abdelmalik El Barkani a la Delegación del Gobierno ha despertado las esperanzas de que gran parte de los organismos e instituciones dependientes de la Administración del Estado puedan mejorar la situación en la que se encuentran a día de hoy.
Es también el caso del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de la ciudad autónoma, que actualmente se encuentra saturado pese a los esfuerzos que el Gobierno central lleva realizando de un tiempo a esta parte para que la situación vuelva a la normalidad.
Los que más saben sobre el estado en el que se encuentra el centro son sus trabajadores, algunos de los cuales señalaron a El Faro que son necesarias mejores en prácticamente todas las áreas del CETI, aunque aseguraron que lo más apremiante es reforzar la plantilla de personal.
Ante el elevado número de inmigrantes que hay en el centro, “unos 850 para 480 plazas”, los trabajadores consideran que reforzar la seguridad dentro de sus muros debe ser una prioridad, ya que actualmente hay un total de 24 personas que dividen su labor en tres turnos diarios, por lo que a efectos prácticos, el centro se encuentra vigilado por ocho personas, “una por cada cada cien inmigrantes”, como recalcó el personal consultado por El Faro.
Según detallaron, actualmente no se están produciendo incidentes serios en el centro, aunque destacaron que hay “algunos momentos tensos” que achacan al elevado número de personas que hay residiendo y a la falta de espacio para que puedan llevar un día a día más cómodo.
No obstante, recalcaron que algunos compañeros tienen el temor de que vuelvan a producirse incidentes similares a los de abril del pasado año, cuando hubo una pelea multitudinaria entre inmigrantes que requirió la intervención de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
“No puede decirse que haya reyertas, pero los rifirrafes entre los residentes son el pan nuestro de cada día”, agregó uno de los trabajadores.
Carga de trabajo
En lo que se refiere a reforzar el resto de la plantilla, destacaron que la labor diaria es “soportable, pero en ocasiones agotadora”, pues la saturación del centro ha provocado que la carga de trabajo se duplique.
En otro orden de asuntos, también subrayaron que la solución pasaría por aumentar la capacidad del CETI, aunque en vista de la actual situación económica es una medida que prácticamente han descartado que ocurra.
Además, aseguraron que en los últimos meses no se han canalizado propuestas de este tipo por temor a que existiera algún tipo de represalia desde la Dirección del centro. “Hay mucho miedo a hablar”, afirmaron.
También señalaron que en los últimos meses, cuando el sillón de delegado del Gobierno lo han ocupado Gregorio Escobar o Antonio María Claret, no se han buscado “auténticas soluciones” a la situación del centro, sino que más bien “se han puesto parches”. Por ello, se mostraron esperanzados de que todo mejore con la nueva etapa que acaba de abrir El Barkani.
“Hay demasiados aspectos que mejorar, algunos vitales, como los que hemos mencionados, pero otros más sencillos de solventar y que vendrían a hacer que el trabajo fuera más agradable, como retirar los contenedores de basura de la puerta, ya que el olor es en ocasiones demasiado fuerte”, agregaron.
Así pues, depositaron sus esperanzas en que con el nuevo delegado la situación mejore. En cuanto al previsible cambio que habrá en la Dirección del CETI, señalaron que aún desconocían quién podría ocupar el cargo.
También desearon que en este terreno se produzcan cambios a mejor, pues afirmaron que con la actual directora, Rabea Aomar, las propuestas de los trabajadores solían caer en saco roto. “Fuimos en varias ocasiones a plantearle nuestras sugerencias, pero ni caso”, lamentaron.
Por el momento, los trabajadores se aferran a las posibles mejoras que pueda llevar El Barkani desde la Delegación del Gobierno para que la situación tras los muros del CETI no sea “tan dura como a día de hoy”.
Pequeños incidentes, pero lejos de la pelea ocurrida en abril de 2011.
Los trabajadores del centro coinciden en señalar que la tensión que existe entre los muros del CETI dista mucho del grado alcanzado en abril del pasado año, cuando hubo una pelea multitudinaria en la que se enfrentó un grupo de 90 cameruneses contra otro de 60 argelinos.
El suceso se saldó con tres detenidos y elevó el miedo de los trabajadores, ya que durante la reyerta se llegó a amenazar a alguno de ellos. Además, los vigilantes de seguridad del centro se vieron claramente desbordados, y la presencia de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se hizo necesaria de inmediato.
A día de hoy, aseguran que existen algunos momentos de tensión, la mayor parte de ellos provocados por la saturación que vive el centro y lo incómodo de la situación para los residentes. Sin embargo, el temor de que ocurra algo similar a lo sucedido en 2011 continúa en el aire.








