UD Melilla: Dani Franganillo, Quindimil, Manu Viana (Adri Tovar min 93), Julio Iglesias (Alex Ortolá Min 75), Chavarría (Dago min 75), Abreu (Claverías Min 93), Óscar Lorenzo (Abdel Lah min 67), Gomis, Segura, Lillo y Ayala.
Salerm Puento Genil: Benito del Valle, Juanjo Carmona (Pedro González min 83), Iván Vela, Joel Armengol, Carlos Ramírez (Álvaro Rivero min 46), Montenegro; Salva Vegas, Polaco (Capilla min 75), Jesús Pozo, Lalo (Pajuelo min 46) y Azael (Alan Araiza min 38).
Goles: 1-0 Min 40 Julio Iglesias de penalty.
Árbitros: Dirigió el encuentro el colegiado Álvaro García Padilla. Amarillas a los locales Alex Segura, Ayala y Alex Claverías y por parte visitante la vieron Rivero, Carlos Ramírez y roja directa a Pedro González y al técnico Álvaro Cejudo en la segunda mitad.
Incidencias: partido correspondiente a la jornada 22 de competición liguera dentro del grupo IV de la Segunda RFEF del fútbol español que se disputó en el estadio municipal Álvarez Claro que registró una buena entrada a pesar del fuerte viento y frio que azotó nuestra ciudad en la jornada de este domingo.
El choque comenzó a las 15:15 horas, en vez de a las 12:00 horas, debido a la alerta naranja hizo que se tuviera que cerrar la instalación hasta las 15:00 horas.
La UD Melilla consiguió en la tarde de de este domingo una victoria de enorme trascendencia ante el Salerm Puente Genil, un triunfo que fue mucho más allá de la suma de tres puntos. El conjunto azulino se impuso por 1-0 gracias a un gol de Julio Iglesias desde el punto de penalti, en un encuentro en el que los melillenses firmaron probablemente su mejor primera mitad de la temporada y dieron un paso importante en la lucha por la permanencia.
La jornada dominical no comenzó nada bien para la escuadra melillense puesto que el partido que tenía que haber comenzado a las 12:00 horas se tuvo que aplazar hasta las 15:15 horas debido a alerta meteorológica que azotó Melilla.
Desde el pitido inicial, la UD Melilla mostró una actitud decidida y ambiciosa. El equipo salió al terreno de juego con intensidad, presión alta y una clara vocación ofensiva, sometiendo al conjunto cordobés desde los primeros minutos. El dominio local se tradujo pronto en llegadas al área rival y en una sensación constante de peligro. La primera ocasión del encuentro llegó en el minuto 7, cuando Chavarría conectó un cabezazo que obligó a intervenir a Benito del Valle, guardameta del Salerm Puente Genil, que atrapó el balón evitando el primer gol azulino. La acción fue una muestra de la determinación con la que la UD Melilla había salido al partido. Los melillenses continuaron insistiendo y manteniendo el control del balón.
Poco después, una nueva oportunidad llegó tras un centro de Gomis que encontró el remate de Óscar Lorenzo, aunque el disparo se marchó por encima del larguero. El equipo local acumulaba llegadas y encadenaba acciones ofensivas, mientras el Salerm Puente Genil se veía obligado a replegarse y defender en su propio campo. El acoso azulino tuvo su recompensa en el minuto 40, en una acción que terminó siendo decisiva para el devenir del encuentro. Abreu probó fortuna con un disparo que impactó claramente en el brazo de un defensor visitante dentro del área.
El colegiado señaló penalti de forma clara. Julio Iglesias, con sangre fría, asumió la responsabilidad y transformó la pena máxima con un disparo raso, ajustado y preciso, imposible para Benito del Valle. El tanto hacía justicia a lo visto sobre el terreno de juego y desataba la celebración en la grada. El gol fue el colofón a un primer tiempo excelente de la UD Melilla, que se marchó al descanso con ventaja en el marcador y con la sensación de haber sido claramente superior a su rival, tanto en intensidad como en control del juego.
La segunda mitad presentó un escenario distinto. Con el marcador a favor, el encuentro se volvió más tenso y exigente para los azulinos. Aunque la UD Melilla no dispuso de ocasiones claras en ataque durante este periodo, sí supo controlar el ritmo del partido, mantener el orden defensivo y minimizar los riesgos ante un Salerm Puente Genil que comenzó a asumir más riesgos en busca del empate.
El equipo melillense mostró madurez y concentración, cerrando espacios y dificultando las acometidas visitantes. La ocasión más clara del segundo tiempo para los locales llegó a balón parado, cuando Ayala estuvo cerca de ampliar la ventaja tras un saque de esquina botado por Abreu, aunque su remate se marchó por encima del marco rival.
Con el paso de los minutos, los cambios introducidos por el cuerpo técnico azulino ayudaron a reforzar la dinámica favorable para los melillenses. El equipo ganó en solidez y presencia sobre el terreno de juego, mientras el conjunto visitante trataba de volcarse en ataque sin encontrar claridad en los metros finales. La UD Melilla supo gestionar los últimos compases del encuentro con casta, sacrificio y compromiso colectivo, resistiendo los intentos del rival y defendiendo con orden una ventaja mínima pero crucial. El esfuerzo defensivo y la concentración fueron claves para mantener el marcador intacto hasta el pitido final. Un papel determinante volvió a desempeñarlo la afición, que se convirtió en el auténtico jugador número doce durante los noventa minutos. El apoyo constante desde la grada impulsó al equipo en los momentos de mayor exigencia, especialmente en una segunda mitad marcada por la tensión. Al final del encuentro, jugadores y seguidores celebraron juntos una victoria que refuerza la moral del grupo y renueva la confianza en la lucha por la permanencia.
Más allá del resultado, el encuentro dejó sensaciones positivas, especialmente por la imagen ofrecida por el equipo y por la capacidad de competir en un partido de máxima importancia. Con este triunfo, la UD Melilla suma algo más que tres puntos: suma confianza, refuerza su identidad competitiva y mantiene intactas sus opciones de alcanzar el objetivo de la salvación en una recta final de temporada que se presenta decisiva.








