Estrella brilla, aunque la vida la empuje hacia la oscuridad. Brilla sin permiso, sin protección, sin referentes. Porque en su universo, el amor nunca fue una certeza. Desde niña, creció sin el afecto de su familia, sin ese calor que enseña a quererse y a ser querido. En esa ausencia, buscó cariño en los lugares equivocados, en vínculos que prometían y lastimaban, que denigraban y violentaban. Así transcurre La historia de una estrella caída, la primera novela dramática de Mª Adela Moya Salas, una obra intensa y profundamente humana que da voz al dolor silenciado de muchas mujeres.
La autora, melillense de nacimiento y auxiliar de enfermería de profesión, ha volcado parte de sus vivencias en esta historia. Sin ser una novela autobiográfica, la escritora reconoce que la protagonista, Estrella, lleva parte de sus experiencias. A pesar de ello, Moya Salas resalta la capacidad innata de su personaje, su fuerza, su coraje. “Yo quisiera ser la protagonista de mi libro. Me encantaría, porque tiene una capacidad de superación impresionante”, confiesa.
Estrella no conoce el amor en casa, y esa herida la acompaña. Sin una explicación ni un porqué, vive el rechazo de quienes debían protegerla. Esa soledad temprana condiciona un camino incierto, donde las relaciones tóxicas y la violencia de género se cruzan con la búsqueda del amor. Pero Estrella no se rinde y ella está destinada a brillar dentro de un mundo que intenta apagarla. Ella crea belleza, resistiendo ante un entorno de obsesión, de maltrato y repudio. Estrella resurge en cada situación, como si del ave fénix se tratase; ella, tras las caídas, se eleva a pesar de las dificultades y la soledad. Madre de dos hijas, Estrella "no tiene otra opción, sólo puede brillar".
La autora recuerda la fábula de La luciérnaga y el sapo, escrita por Juan Eugenio Hartzenbusch. En ella, el sapo lanza un ataque letal contra la luciérnaga, que no entiende por qué. “- ¿Qué te hice yo para que así atentaras a mi vida inocente?”, pregunta ella. Y el sapo responde: “- No te escupiera yo, si no brillaras”. Esa sentencia cruel, que encierra tanto sobre la envidia y el castigo que reciben quienes destacan, atraviesa el sentido profundo de la novela. Estrella es esa luciérnaga. Su historia se entrecruza con la de tantas mujeres a las que han intentado apagar.

Escrita desde la emoción, la novela no solo conmueve: también acompaña. Durante los meses en que Mª Adela Moya compartió el libro gratuitamente en internet, comenzó a recibir decenas de mensajes. Mujeres que le escribían desde el silencio, buscando palabras, buscando caminos, buscando acompañamiento. “Me pedían consejo, ayuda… Me dio pena, porque me di cuenta de que muchas siguen sintiéndose solas”, relata desde la satisfacción de poder crear esas redes de apoyo, pero a la vez desde la tristeza de descubrir que todavía queda mucho por hacer y que la violencia de género sigue sepultando a las mujeres en nuestra sociedad. Esa respuesta espontánea convirtió el libro en algo más que una obra literaria, dio paso a un refugio emocional, en un espejo donde otras pudieron reconocerse y abrir canales de comunicación donde sentirse seguras para expresarse, fuera de la soledad que las acompaña.
Hoy, La historia de una estrella caída ya se encuentra en librerías de varias ciudades españolas. Tres editoriales se interesaron por publicarla, y su autora ha sido invitada a presentarla en Córdoba, Galicia y Madrid. Pero hay un lugar al que Mª Adela Moya desea regresar con especial ilusión: Melilla, su ciudad natal, aquella que inspira parte de su obra. “Aunque no viva allí, la llevo dentro. Me encantaría devolverle a mi tierra todo lo que me dio”, afirma con la intención de poder traer a la localidad su novela.
El proceso de escritura fue, según cuenta, tan duro como necesario. Hubo días en los que tuvo que detenerse, sobrepasada por la carga emocional. “El dolor de Estrella lo sentía como mío. Escribía llorando”. Esa intensidad, sin embargo, es la que conecta con quienes leen. Porque más allá de la ficción, el relato habla de una realidad que todavía pesa: la de muchas mujeres que enfrentan violencia, abandono o maternidades en soledad, y que no siempre encuentran apoyo. Estrella, a pesar de todo, no es una víctima inmóvil. Se transforma, busca, cae y se levanta. Lo hace por ella, pero también por sus dos hijas. Ella no se rinde.
El título del libro refleja esa paradoja: una estrella que cae, pero que nunca deja de brillar. Una caída que no es final, pues ella tiene que elevarse de nuevo al lugar que le pertenece. Esa metáfora es el hilo que sostiene toda la narración, y que da sentido al camino de su protagonista y al de muchas mujeres que han sido derribadas, pero no destruidas. Y en ella también resuena la voz de la autora, que escribe desde la profundidad para que otras puedan encontrar palabras que se alzan contra el silencio. La novela pone sobre la mesa temas incómodos, pero urgentes: la violencia de género, la soledad femenina, la maternidad sin red de apoyo, el rechazo familiar.
Actualmente, Moya Salas trabaja en su segundo libro, esta vez con un tono más ligero, aunque con la misma sensibilidad que ha marcado su debut. “Soy dramática porque soy romántica”, sostiene, sabiendo que con Estrella ha cerrado un capítulo necesario. “Este libro tenía que doler, pero más duele vivirlo”. La historia de una estrella caída no es una novela cómoda, pero sí es luminosa porque ilumina lo que muchas veces se prefiere callar, lo que no se ve o se ignora. Y mientras haya mujeres que necesiten recordar que incluso en la oscuridad ellas brillan con luz propia, esta estrella seguirá encendida, levantándose, a pesar del daño que otros traten de infringirla.








