El Gobierno local ha iniciado el proceso para adjudicar durante los dos próximos años la gestión integral de los servicios para el funcionamiento del Teatro Kursaal-Fernando Arrabal de Melilla, un contrato que sale a concurso por un importe de 1,33 millones de euros. El objetivo de esta iniciativa es garantizar el normal desarrollo de la programación cultural del principal espacio escénico de la ciudad mediante la externalización de todos los servicios de apoyo imprescindibles para la actividad diaria del recinto, desde la asistencia técnica de los espectáculos hasta la atención al público, la limpieza y la seguridad de las instalaciones. La fórmula de que una empresa desarrolle estos trabajos es la que se aplica en la actualidad, si bien el contrato está próximo a expirar y hay que renovarlo.
La Ciudad ha optado por dividir el concurso en dos lotes diferenciados. El primero engloba las labores técnicas, auxiliares y de atención al público, mientras que el segundo se centra exclusivamente en la seguridad privada y la vigilancia del edificio. Según se recoge en la memoria justificativa, esta separación responde tanto a la distinta naturaleza de las prestaciones como a la necesidad de cumplir la normativa específica que regula la seguridad privada.
Pese a tratarse de dos acciones independientes, la documentación deja claro que ambos adjudicatarios deberán trabajar de forma coordinada y bajo la supervisión de la Administración autonómica para asegurar el correcto funcionamiento del Teatro Kursaal-Fernando Arrabal, garantizar la seguridad tanto de trabajadores como de espectadores y ofrecer una atención adecuada durante el desarrollo de toda la actividad cultural.
El lote de mayor contenido corresponde a los servicios técnicos y auxiliares que hacen posible la celebración de cualquier representación, concierto o actividad cultural. En este apartado se incluyen todos los trabajos relacionados con la gestión técnica del escenario, abarcando áreas como la iluminación, el sonido, la maquinaria escénica, la tramoya, la regiduría y los equipos audiovisuales. Eso sí, las entidades que ganen ambos contratos deberán subrogar al personal que se hace cargo de estas tareas, en torno a 17 trabajadores.
La adjudicataria será la encargada de proporcionar el personal especializado necesario para el montaje y desmontaje de los espectáculos, la manipulación del equipamiento técnico y la supervisión permanente de todos los sistemas escénicos. Además, deberá responsabilizarse del mantenimiento de estos medios para garantizar que se encuentren en condiciones óptimas de funcionamiento antes de cada representación.
Atención homogénea y profesional
La memoria subraya que estos servicios deberán asegurar en todo momento las condiciones de seguridad, calidad técnica y operatividad exigibles para el desarrollo de ensayos, representaciones teatrales, conciertos y cualquier otro evento programado en las instalaciones. Junto a la parte estrictamente técnica, el contrato incorpora todas las prestaciones de atención al público. Entre ellos figuran las funciones de taquilla, el control de accesos, la acomodación de los espectadores, la atención en las salas y espacios comunes, así como el apoyo en la organización de los flujos de entrada y salida del recinto.
La Administración melillense pretende con ello ofrecer una atención homogénea y profesional a los asistentes, facilitando la orientación e información al público y colaborando con la organización para que cada actividad se desarrolle con normalidad. La documentación insiste en que este personal deberá prestar un servicio diligente, respetuoso y eficaz, contribuyendo a mejorar la experiencia de los usuarios desde su llegada hasta la finalización de cada espectáculo.
El lote también incluye el servicio de limpieza del edificio, considerado igualmente esencial para el correcto funcionamiento del Kursaal. La adjudicataria deberá mantener en adecuadas condiciones de higiene todas las dependencias utilizadas durante la actividad cultural. Los trabajos abarcarán la limpieza de la sala principal, el escenario, camerinos, aseos, zonas comunes, accesos y el resto de espacios del inmueble, tanto antes como durante y después de cada evento. Además, deberá encargarse de la reposición del material higiénico y de la retirada de residuos, con el objetivo de ofrecer una imagen adecuada del teatro y garantizar unas condiciones óptimas para espectadores, trabajadores y compañías participantes.
El segundo lote se destina íntegramente a los servicios de seguridad privada y vigilancia del Teatro Kursaal-Fernando Arrabal. Su finalidad será proteger tanto las instalaciones como los bienes y las personas que desarrollan su actividad en el edificio o asisten a los distintos eventos culturales. Entre las funciones previstas se encuentran custodia presencial del inmueble, el control de accesos, la supervisión del cumplimiento de los límites de aforo, la prevención de incidentes y el apoyo en posibles situaciones de emergencia o evacuación.
Protección y custodia del inmueble
Asimismo, deberá colaborar con los responsables del teatro y, cuando resulte necesario, con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, siempre dentro del marco establecido por la legislación vigente en materia de seguridad privada. La licitación también contempla la gestión integral de los sistemas electrónicos de protección del edificio. La empresa será así la responsable del mantenimiento y actualización de los sistemas de alarma.
Además, el contrato incorpora el denominado servicio ACUDA, mediante el cual vigilantes de seguridad habilitados deberán desplazarse al teatro cuando se produzca cualquier incidencia o activación de las alarmas fuera del horario de vigilancia presencial. Con este sistema, la Ciudad pretende garantizar la protección permanente del edificio incluso cuando no haya actividad cultural programada, asegurando una respuesta rápida ante cualquier situación de riesgo.
La publicación de esta licitación supone el inicio del procedimiento para asegurar la continuidad de unos servicios esenciales para el funcionamiento del principal espacio cultural de Melilla durante los próximos dos años. Una vez finalice el plazo de presentación de ofertas el 13 de agosto, la Administración procederá a evaluar las propuestas presentadas.








