La Asociación Los Cabales celebrará el próximo 27 de febrero, a las 21:00 horas, la III Exaltación al Portador–Costalero. Un acto ya consolidado en el calendario cofrade melillense que rinde homenaje a quienes sostienen físicamente la Semana Santa: los hombres y mujeres de trono. En esta tercera edición, el encargo ha recaído en Francisco Javier Calderón Carrillo, hermano mayor y alma viva de la Cofradía de la Soledad, una figura indiscutible en la historia de la Semana Mayor local.
El acto será presentado por Francisco Gámez Pérez y contará con la participación de Manuel Rubiales Duplas, exaltador de la pasada edición, además de la intervención artística de Estefanía Saavedra, que interpretará varias saetas. La estructura seguirá la línea de años anteriores: marchas procesionales interpretadas por agrupaciones melillenses, la exaltación propiamente dicha y un homenaje conjunto a las cofradías, en una velada de carácter íntimo pero abierta al público, a la que asisten representantes de todas las hermandades y miembros del Gobierno local como muestra de respaldo institucional.
La iniciativa nació hace tres años impulsada por la nueva junta directiva de Los Cabales. Según ha explicado el propio Calderón, se trata de recuperar el espíritu de antiguos homenajes cofrades que dejaron de celebrarse con el paso del tiempo. “Uno de los aciertos que Los Cabales en su última etapa ha hecho es el homenaje que se le hace cada año a todas y cada una de las cofradías de Melilla, por el esfuerzo que realizan durante todo el año para cuando llega la Semana Mayor”, subraya.
Dentro de ese reconocimiento general se instituyó la exaltación específica al portador y al costalero. En Melilla, la mayoría de los tronos se portan a hombro, aunque en los últimos años también se ha introducido la modalidad del costal. “Se está haciendo una exaltación tanto al portador como al costalero. Es el tercer año. El primero lo hizo Pedro Pomares, pregonero de este año, y el pasado año Manuel Rubiales, un hombre joven, cofrade, que yo pienso que puede ser también un futuro pregonero de la Semana Santa de Melilla, por su capacidad y por su amor hacia las cofradías”, recuerda Calderón.
Ahora es el turno de Calderón. Nacido el mismo año que la Cofradía de la Soledad, hijo de un antiguo hermano mayor y capataz, creció entre túnicas planchadas y preparativos de estación de penitencia. Fue pieza clave en el resurgimiento de la hermandad en 1980 tras años de inactividad y acumula más de cuatro décadas de servicio, varias de ellas como hermano mayor.
A sus 74 años, continúa saliendo de portador. “Desde los 16 años he sido portador de la Virgen de la Soledad y también del Cristo de la Paz. Todavía tengo el gusanillo y sigo sacándola un tramo. Mientras Dios me dé fuerza, lo intentaré sacar durante todo el tiempo que pueda. ”, afirma.
Sobre el contenido de su intervención, adelanta poco. “Es una exaltación que no tengo preparada por escrito. Es puro sentimiento”. Su discurso será un recorrido personal por todas las estaciones de penitencia de la ciudad y un homenaje a quienes consideran que cargar un trono es una forma de oración. “Cada cual sabe por qué lo lleva y realmente con todo el dolor, el esfuerzo y el cariño que se lleva es una verdadera oración la que se produce en ese momento”, sostiene.
Calderón reconoce las limitaciones demográficas de Melilla, pero habla de “milagro” al referirse a la capacidad de reunir cerca de 500 portadores en jornadas como el Jueves Santo. “Tiene un mérito terrible que nuestras cofradías desarrollen esa catequesis práctica en la calle”, concluye. El día 27, Los Cabales volverán a poner en valor ese sacrificio silencioso que sostiene, sobre los hombros, la tradición.








