Fidel Pagés Miravé fue un médico español que ejerció un rol fundamental en el mundo sanitario y militar. Fue quien aplicó la primera anestesia epidural lumbar en el mundo, y lo hizo en el antiguo Hospital Provincial de Madrid, actual Museo Reina Sofía. El hallazgo fue una auténtica revolución para la ciencia.
Atendió a cientos de heridos en conflictos armados y fue pionero gracias a este método que introduce un anestésico local en el espacio epidural, que bloquea las terminaciones nerviosas en su salida a la médula espinal. Estuvo muy vinculado a la ciudad de Melilla, participó en la Primera Guerra Mundial y trabajó para la Casa Real española.
Nacido en Huesca el 26 de enero de 1886, desempeñó su oficio como médico militar durante quince años. Fue un estudiante excepcional, y a lo largo de su carrera, obtuvo títulos honoríficos y reconocimientos en el ámbito académico, sanitario y militar. Se formó primero en la Facultad de Medicina de Zaragoza, y completó sus estudios quirúrgicos en la Escuela Aragonesa de Ricardo Lozano Monzón, un reputado cirujano.
Se licenció en el año 1908 con Premio Extraordinario y comenzó su andadura en la Academia Especial de Sanidad Militar. Este reconocido médico pisó Melilla por primera vez al año próximo, una vez fue ascendido a segundo oficial médico. Allí tuvo un papel clave a la hora de atender heridos y de organizar la ayuda y atención sanitaria en la zona, que estaba en conflicto.
Coincidió su estancia con los sangrientos sucesos del Barranco del Lobo durante la guerra del Rif, donde las tropas españolas fueron derrotadas sin piedad por las fuerzas rifeñas. Fidel Pagés organizó en aquel momento una división de ambulancias de montaña que facilitase los traslados de médicos a primera línea de combate y a los lugares más difíciles para evacuar heridos.
Su acción ayudó a reducir considerablemente la mortalidad de los combatientes; después, redactó un informe sobre heridas y fracturas causadas por armas de fuego que le hizo obtener una mención honorífica. En 1911, recibió el título de primer oficial médico y visitó distintos puntos de la Península hasta que fue destinado a Madrid. Completó un doctorado y en 1912 publicó la tesis y recibió su título.
En 1915 trabajó para el Ministerio de Guerra por sus conocimientos al tratar heridas de guerra complejas. Pero Pagés Miravé sabía que su vocación estaba en los hospitales, y empezó a prepararse las oposiciones para el Hospital Provincial de Madrid, donde logró la primera plaza de cirujano de la beneficencia. Otro dato de interés del intrépido médico es que ejerció como doctor en la Casa Real con la reina María Cristina.
Un año más tarde, fue destinado al Estado Mayor del Ejército, donde ayudó a reorganizar la institución militar. Fue condecorado nuevamente por su labor. En 1917, estuvo implicado en la Primera Guerra Mundial, atendiendo durante el conflicto en distintos países. Por ejemplo, en Viena, donde recibió el encargo de inspeccionar campamentos de prisioneros. En su vuelta a España, estuvo vinculado al mundo editorial y en 1919 fundó una revista científica.
Este medio, Revista Española de Cirugía, que levantó junto a los médicos Tomás Rodríguez de Mata e Isidro Sánchez Covisa, fue el espacio propicio para publicar trabajos sobre técnicas y métodos de cirugía. Pero el documento que más sorprendió y que lo elevó en su profesión hasta ser uno de los científicos más innovadores de la época es el que abordaba el descubrimiento de la anestesia epidural.
En un breve paréntesis, en 1920 regresó a Madrid para ejercer como facultativo en el Hospital Militar de Urgencia de la capital y siguió escalando en el oficio gracias a su talento innato. En 1921, volvió al frente en el desastre de Annual, que supuso una terrible derrota para el Ejército español en tierras marroquíes. Allí continuó realizando operaciones complejas que fueron la antesala de más avances médicos por su parte.
Regresando al novedoso método, surgió en la investigación de cómo hallar una modalidad de anestesia local que paliase el dolor en la parte inferior del cuerpo. Especialmente, para aplicarlo en las complicadas operaciones de traumas abdominales en los heridos de guerra. 1921 fue un año histórico en muchos sentidos, pero no debe caer en el olvido este gran descubrimiento que hoy se aplica en todos los lugares del mundo.
‘Anestesia Metamérica’ fue su gran trabajo; ahora, esta práctica sirve para asistir a las mujeres en el parto y que no sufran el dolor de la dilatación, pero también para personas que tienen que ser intervenidas en esa zona. En resumen, la técnica bloquea la sensibilidad en esta parte del cuerpo. Lo curioso es que no se le dio difusión a nivel internacional, puesto que el médico no ofreció conferencias ni tampoco se tradujeron los documentos.
Así fue como, diez años más tarde, el cirujano italiano Achile Mario Doglioti redescubrió la anestesia epidural. El médico argentino Alberto Gutiérrez, que había aplicado los métodos de Fidel y conocía de cerca su trabajo, defendió la autoría del español frente al italiano en este importante hallazgo. En 1922 lo ascendieron a comandante médico, y en 1923 a jefe del Equipo Quirúrgico número uno de Madrid.
El 21 de septiembre, el prestigioso médico falleció en un accidente de coche en el que su mujer y sus hijos resultaron heridos. Fue a la edad de 36 años. Después del revuelo mediático, se celebró su funeral en la capital española. A día de hoy, la comunidad médica y el resto de la sociedad reconocen que su trabajo fue fundamental y que, gracias a él, tantas personas pueden ser intervenidas sin la necesidad de recurrir a la anestesia general.









Tenemos a Mustafa Aberchan, Médico en activo, MELILLENSE y premio de innovación en cirugía 👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼... TAMBIÉN TENEMOS A IMBRODA Y SUS PALMEROS, PREMIO MUNDIAL EN TRINCA A DOS MANOS, PROSTITUCIÓN DE OPOSICIONES PA EL COLOCO DE HIJOS FAMILIARES ALLEGADOS CACHORROS Y SIMPATIZANTES.... MARÍN, MARTA (La opositora) RANDA, FADELA, HASSAN,RONDA, NASERA, FADUA, MARTITA,( Los inútiles) DE VENTURA Y QUEVEDO, EL VENDE TUERCAS, EL LAME SAPOS, PACO Y SU DUEÑA Y SEÑORA... MIENTRAS UNOS ESTUDIAN, SE FORMAN Y SUPERAN. EL GUIRIGAY IMBRODIANO INCORPORA HASTA LA FIGURA DE UN SOBRINO QUIRONES HASTA LAS ENTRAÑAS.