El sistema de aparcamientos de la Ciudad Autónoma constituye un componente central en la organización de la movilidad urbana, dada la elevada densidad del parque móvil y las limitaciones físicas del viario en Melilla. No obstante, la información técnica actualizada sobre esta infraestructura es escasa. De hecho, el último diagnóstico integral disponible corresponde al Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) de 2014, lo que supone más de una década sin datos renovados ni un inventario actualizado del estado real del estacionamiento, según se desprende del Diagnóstico de la Agenda Urbana 2030 Melilla.
Este informe, elaborado por la empresa Ibermad Medio Ambiente y Desarrollo, S.L. y la Ciudad Autónoma, busca orientar el desarrollo y la modernización del municipio, en coherencia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Además, el Plan de Acción de la Agenda Urbana 2030 de la ciudad está cofinanciado en un 85% por el Programa FEDER Melilla 2021-2027.
Según el PMUS, el sistema de aparcamientos presentaba ya entonces importantes tensiones estructurales. Se contabilizaban 8.686 plazas sobre el viario público, distribuidas en 198 calles, con una media de 17 plazas cada 100 metros lineales. En paralelo, se inventariaban 2.543 plazas en aparcamientos privados, además de 1.636 vados permanentes, concentrados sobre todo en los barrios del Real, La Libertad y el Industrial.
Los niveles de ocupación observados, especialmente en horario nocturno, eran muy elevados, superando el 100 % de la capacidad en numerosos barrios. Esta situación daba lugar a la invasión de aceras, la ocupación irregular de pasos de peatones y dificultades para el tránsito en vías estrechas. El propio PMUS identificaba como zonas especialmente críticas a La Libertad, Cristóbal Colón, Cabrerizas y Batería Jota; donde las tasas de ocupación superaban el 120 % en horario nocturno.
Las medidas propuestas entonces incluían el desarrollo de aparcamientos disuasorios, la reserva de plazas para residentes, la limitación del estacionamiento en zonas peatonales y la reorganización del espacio viario para reducir la presión del vehículo privado. Asimismo, se planteaba fomentar el uso del transporte público y promover alternativas de movilidad sostenible que contribuyeran a aliviar la demanda de estacionamiento.
Sin embargo, no se dispone de información que permita verificar avances significativos en la aplicación de dichas estrategias. La ausencia de evaluaciones periódicas o informes de seguimiento impide conocer el grado de cumplimiento de las propuestas recogidas en el PMUS, así como su impacto real sobre la movilidad urbana.
En ausencia de nuevos estudios técnicos o inventarios actualizados, no es posible determinar con exactitud el estado actual del sistema de aparcamientos en la ciudad. No obstante, la Memoria Justificativa del PGOM (2021) subraya expresamente que Melilla presenta una carencia generalizada de plazas de aparcamiento en la mayoría de los ámbitos urbanos, incluso teniendo en cuenta un posible cambio de modelo hacia una movilidad más peatonalizada.
Este reconocimiento institucional confirma que la presión estructural sobre el espacio viario sigue siendo elevada y que el déficit de plazas no ha sido corregido en la última década. Todo ello apunta a la necesidad de retomar la planificación estratégica en materia de movilidad, actualizar los diagnósticos existentes y adoptar medidas efectivas que permitan equilibrar la demanda de estacionamiento con un uso más racional y sostenible del espacio urbano.








