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El plan de Ingesa para implantar las 35 horas no contenta a nadie

Los sindicatos se niegan a aceptar la pérdida de derechos laborales que implicaría su puesta en marcha desde el 1 de junio próximo

Está claro que el trato con el personal no es el fuerte del Ministerio de Sanidad que dirige Mónica García, ella misma médico de profesión, pero que tiene a todos los facultativos del país en pie de guerra desde hace largo tiempo, con una huelga que la representante de Sumar califica de "política" porque no consigue imponer su criterio a sus otrora compañeros. Ello, sin contar con que lleva 3 años sin que aún haya sido capaz de sacar adelante el Estatuto Marco de los profesionales a cargo de este servicio, uno de los más importantes de cualquier país.

Ahora el turno es para los sanitarios de las dos ciudades autónomas, cuya gestión corresponde al Ministerio a través de un organismo (Ingesa), que tampoco es que esté dando satisfacción a sus empleados en Ceuta y Melilla. La polémica surge en esta ocasión como consecuencia de las normas que se pretenden establecer para que el personal realice la jornada de 35 horas semanales a la que obliga el Estado.

Prácticamente todos los sindicatos del sector han puesto el grito en el cielo cuando han conocido a cambio de qué se implantará esa reducción de horario laboral, algo que, según el Ingesa, empezará a funcionar a partir del próximo 1 de junio, si bien no existe acuerdo ni acercamiento alguno entre las partes para que pueda aplicarse de manera consensuada.

Estas organizaciones han asegurado que el Ingesa quiere recordar derechos laborales ya adquiridos con anterioridad para poder hacer efectivas las 35 horas. Entre ellos, quitar los dos días de compensación por los trabajos los 24 y 31 de diciembre, reducir de 8 a 6 los asuntos propios o aplicar unos correctores de nocturnidad que les haría perder también descansos.

En definitiva, lo que pretende el Ingesa es estirar al máximo unas plantillas de por sí ya escasas para poder dar el servicio completo sin tener que acudir a una oferta de empleo. Al menos, esa es la sensación que da al acortarse las jornadas de descanso de estos profesionales. De ahí que no sea nada extraño que los sindicatos se suban por las paredes y critiquen duramente la incapacidad negociadora del Ingesa, tal y como quedó de manifiesto tras la última reunión celebrada por la Mesa Sectorial hace unos días.

 

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