Una nutrida representación del judo melillense participó este pasado fin de semana en la Copa de España en edad cadete, Trofeo Colombino, celebrada en la localidad onubense de Palos de la Frontera. La expedición local, compuesta por varios de los judocas más prometedores de la ciudad, se midió ante rivales de altísimo nivel llegados desde todas las comunidades autónomas y también desde Portugal.
Aunque no se lograron medallas, el balance final fue positivo, con varios deportistas clasificados entre los diez primeros y actuaciones destacadas que refuerzan el crecimiento del judo base en Melilla. El torneo, considerado uno de los más exigentes del calendario nacional, reunió a judocas de autonomías como Galicia, Cataluña, Madrid, País Vasco, Castilla-La Mancha, Extremadura, Andalucía, Comunidad Valenciana, Canarias, Murcia y Ceuta, además del país vecino, Portugal.
En este contexto de máxima competitividad, los representantes melillenses compitieron con carácter, determinación y entrega, aunque en algunos casos las decisiones arbitrales fueron clave para que no se concretaran resultados aún más brillantes.
Rafael Rosa y Juan Pablo Gallego: dos diplomas con sabor a injusticia
Entre los nombres propios de la expedición destacó el de Rafael Rosa Robles (-60 kg), quien firmó dos sólidas victorias en las primeras rondas antes de llegar a los cuartos de final. En ese combate decisivo, una controvertida decisión arbitral en un contraataque le costó la posibilidad de avanzar. El waza-ari que ejecutó fue inicialmente dado a su oponente pese a que los vídeos a pie de tatami mostraban otra realidad. Rosa fue relegado a la repesca, donde volvió a verse afectado por una interpretación similar.
Finalmente, acabó en novena posición, con la sensación generalizada de que mereció más. Otro caso similar fue el de Juan Pablo Gallego Sabio (-73 kg), quien protagonizó una gran competición, avanzando hasta su sexto combate. En el cuarto, tras que el árbitro ordenara "mate", su rival continuó la acción y logró una puntuación que, a pesar de las protestas, fue validada. Incluso reconociendo el error desde la mesa central, la normativa impidió rectificar el fallo. Gallego mantuvo su concentración y siguió ganando combates, cayendo finalmente y asegurando el quinto puesto del campeonato, con diploma incluido. Ambos judocas se marcharon con la certeza de haber ofrecido un gran nivel, aunque con la frustración de ver cómo decisiones ajenas a su rendimiento les impidieron pelear por las medallas.
El esfuerzo de una cantera que sigue creciendo
Bruno Nicolás Moya Prieto (-50 kg) fue uno de los benjamines de la expedición. En su primer año como cadete, con una diferencia de cinco kilos respecto a sus rivales, cayó en primera ronda sin posibilidad de repesca. Su debut en una cita de este nivel, enfrentándose nada menos que al vigente campeón de Andalucía, fue valorado positivamente por su actitud y su entrega sobre el tatami. Muhammad Mimoun Al Lal (-66 kg), quien recientemente logró estar entre los seis primeros del Campeonato de España, volvió a mostrar solidez.
Aunque perdió su primer combate, fue repescado, pero no logró avanzar hasta la lucha por las medallas. Aun así, demostró que sigue progresando y consolidando su estilo competitivo. Adrián Muñoz Aranda (-66 kg) fue quien abrió la participación melillense en el torneo. Ganó su primer combate, avanzó a la siguiente fase, cayó en la ronda siguiente, pero fue repescado. Llegó hasta un combate con opción de luchar por medalla, aunque una técnica mal ejecutada y la presión del golden score —sistema sin límite de tiempo donde el primer punto decide— lo dejó fuera del podio.
Miguel Ángel Fernández Abdeselam (-73 kg) tuvo un arranque de torneo muy prometedor, con dos victorias consecutivas que generaron comentarios positivos incluso entre los equipos rivales. Sin embargo, en su tercer combate fue inmovilizado con una técnica poco ortodoxa en suelo y no logró acceder a la repesca.
Aitana Muñoz: judo y coraje
En el cuadro femenino, Aitana Muñoz Moreno (-52 kg) protagonizó una actuación cargada de mérito. En su primer combate sufrió una lesión en el hombro izquierdo, aunque pudo ser atendida por los servicios médicos. Lejos de rendirse, regresó a competir y ganó su segundo combate, avanzando con determinación. Fue eliminada en el tercero, nuevamente en una decisión arbitral polémica, pero finalizó en séptima posición y obtuvo diploma. Su espíritu de lucha fue destacado por el cuerpo técnico.
Un torneo de alto nivel y muchas enseñanzas
A pesar de las circunstancias y la dureza del campeonato, el balance general es positivo para la Federación Melillense de Judo, que valora no solo los resultados sino la actitud, progresión y aprendizaje de todos los participantes. La mayoría de los judocas se ubicaron entre los diez primeros clasificados, un dato que refleja el potencial de esta generación.
Más allá del resultado, el torneo ha servido como experiencia formativa clave. El nivel de exigencia, la exposición a situaciones de presión y la convivencia con deportistas de toda España ayudan a los jóvenes melillenses a seguir creciendo dentro y fuera del tatami. Desde la federación se resalta también la importancia de seguir apoyando este tipo de desplazamientos para garantizar que el judo melillense continúe en crecimiento, con una base sólida y motivada. Los próximos retos de la temporada permitirán a estos deportistas seguir progresando y, seguro, alcanzando medallas que en esta ocasión se escaparon por muy poco.








