Este miércoles 1 de octubre se conmemora el Día Internacional de las Personas Mayores. Bajo el lema de este año, “Las personas de edad impulsan la acción local y mundial: nuestras aspiraciones, nuestro bienestar y nuestros derechos”, la ONU pone el foco en la necesidad de reivindicar su protagonismo como agentes activos de cambio, tanto a nivel local como global. Lejos de ser simples beneficiarios de políticas públicas, las personas mayores contribuyen al desarrollo de sociedades más justas, resilientes y equitativas, desde su experiencia acumulada y su compromiso con el bien común.
Este enfoque está en plena sintonía con la Declaración Política y el Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento, adoptados en 2002, que promueven la creación de una sociedad para todas las edades a través de medidas concretas en el ámbito del desarrollo, la salud y la accesibilidad. En abril de 2025, este compromiso se ha reforzado con un avance significativo: el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas aprobó la resolución 58/13, respaldada por 81 Estados miembros, mediante la cual se establece un grupo de trabajo encargado de redactar un instrumento jurídicamente vinculante para promover y proteger los derechos humanos de las personas mayores, lo que supone un paso histórico hacia su reconocimiento como sujetos plenos de derechos.
A nivel mundial, el envejecimiento de la población avanza a un ritmo acelerado. En 2025, el número de personas mayores de 60 años ha alcanzado los 1.200 millones, el doble que en 1995, y se prevé que supere los 2.100 millones en 2050. La esperanza de vida global ha aumentado hasta los 73,5 años y el grupo de personas de 80 años o más crece rápidamente, con proyecciones que indican que superará el número de recién nacidos a mediados de la década de 2030. Este cambio demográfico implica mayores desafíos para los sistemas de salud, especialmente ante enfermedades como la demencia, una de las principales causas de dependencia y discapacidad en la vejez. A esto se suma la situación de las mujeres, quienes representan tanto la mayoría del colectivo mayor como de quienes asumen las tareas de cuidados informales, una carga que, en contextos de escasa cobertura pública, incrementa su vulnerabilidad a la pobreza en la vejez.
En este contexto, Melilla refuerza su compromiso con la población mayor a través de una red de servicios específicos y políticas públicas orientadas al envejecimiento activo y la protección social. Según los datos del IMSERSO correspondientes a 2023, 5.108 personas están asociadas a centros de mayores en la ciudad, de las cuales 2.984 son mujeres (58,4 %) y 2.124 hombres (41,6 %). El servicio de teleasistencia atiende actualmente a 1.079 personas, mientras que 803 mayores reciben ayuda a domicilio. Además, 204 personas viven en centros residenciales, con una clara mayoría de usuarias mujeres y edades superiores a los 80 años, lo que refleja la importancia de contar con recursos adaptados a situaciones de dependencia prolongada.
Dentro de esta estructura, un elemento clave en esta red es el Centro Social de Mayores del IMSERSO con unidad de estancias diurnas, que combina actividades socioculturales con servicios de cafetería y menús adaptados, y está abierto para fomentar el encuentro, la autonomía y el bienestar. Dentro de sus objetivos, está promover la participación personal y comunitaria, sostener acciones de intercambio, apoyo mutuo y envejecimiento saludable, tratando de mejorar la vida de las personas mayores de 60 años que no requieran atención especializada.
Asimismo, Melilla cuenta en su Residencia Mixta de Mayores de Melilla, con el Servicio de Centro de Día y de Noche, que permite atender a personas en situación de dependencia durante el día y también durante la noche, con el objetivo de mejorar la autonomía personal y apoyar a las familias y cuidadores, con los mismos servicios y programas que forman parte del servicio de atención residencial. Este tipo de plazas está orientado a personas dependientes que requieren apoyo especializado. A ello se suma el Centro Polivalente de Servicios para Personas Mayores de Melilla, dependiente de la Dirección Territorial del IMSERSO, que actúa como vivienda permanente para personas mayores sin apoyo familiar, ofreciendo asistencia integral y continuada a quienes no pueden satisfacer sus necesidades por otros medios.
En paralelo, la Ciudad Autónoma complementa esta red mediante el Servicio de Atención Domiciliaria (SAD), que ofrece apoyo técnico y social para personas mayores con dificultades, favoreciendo su autonomía y evitando institucionalizaciones prematuras. Este recurso, gestionado por la Dirección General de Servicios Sociales, está sujeto a valoración profesional y requisitos de residencia y situación económica.
El componente comunitario y cultural tiene también una presencia destacada gracias al programa de Aulas Culturales para Mayores, que ofrece formación en lengua, literatura, cultura general, francés, geografía, historia, psicología, cerámica, pintura, manualidades, gimnasia, natación y baile, así como talleres de radio, teatro, coral, formación integral, excursiones, viajes y ciclos de conferencias. Este abanico de actividades permite a las personas mayores mantenerse activas, fomentar el aprendizaje continuo, las relaciones sociales y el desarrollo personal, promoviendo un envejecimiento activo y enriquecedor.
Desde la Administración local, también se ofrece en el Centro de Día San Francisco servicios de actividades de ocio y tiempo libre y comedor. También, alojamientos temporales para personas mayores en situación grave de habitabilidad a través de un servicio de Piso de Estancia Temporal. Además, Melilla cuenta con el Servicio de Atención Domiciliaria (SAD), gestionado por la Dirección General de Servicios Sociales de la Ciudad Autónoma, que tiene como finalidad prevenir el deterioro personal y social de las personas mayores o en situación de necesidad, favorecer su permanencia en el entorno habitual colaborando con las familias que no pueden atender total o parcialmente a sus miembros.
Por otra parte, la ciudad ofrece el Servicio de Teleasistencia Domiciliaria de la Ciudad Autónoma de Melilla permite a personas mayores o con discapacidad, que se encuentren en situación de riesgo y vivan solas o con personas en situación similar, contactar 24 horas al día con un centro de atención mediante un dispositivo personal. Está dirigido a personas con cierto grado de autonomía, dividido en tres tipos de usuarios según sus capacidades.
El Día Internacional de las Personas Mayores de 2025 no solo invita a reflexionar sobre los derechos de este colectivo, sino que también amplifica sus voces y reconoce sus contribuciones. En una ciudad como Melilla, donde el envejecimiento es ya una realidad estructural, promover entornos inclusivos, accesibles y amigables para todas las edades no es solo una cuestión de justicia, sino una necesidad estratégica para garantizar el bienestar colectivo. La defensa de sus derechos, la atención a sus necesidades y el reconocimiento de su papel social deben mantenerse como prioridades permanentes en la agenda pública local.








