El Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento (SPEIS) de Melilla mejorará la eficacia en su trabajo con la incorporación tecnológica de siete cámaras térmicas, lo que permitirá reforzar la capacidad operativa de los bomberos y mejorar la seguridad de las intervenciones. La compra responde a la necesidad de adaptar los medios disponibles a las exigencias actuales de los incendios y las emergencias.
Las cámaras térmicas se han convertido en una herramienta fundamental dentro de los servicios de extinción de incendios modernos. En un escenario en el que los incendios estructurales presentan cargas de fuego más complejas, materiales con mayor capacidad de propagación y condiciones más cambiantes, disponer de información precisa sobre lo que ocurre en el interior de un edificio resulta clave para adoptar decisiones rápidas y seguras.
Estos dispositivos permiten detectar fuentes de calor, identificar puntos críticos, localizar posibles focos activos y analizar las rutas de propagación del fuego, incluso cuando los equipos trabajan en condiciones de visibilidad prácticamente nula debido al humo. Esta capacidad proporciona a los efectivos una ventaja decisiva durante los primeros minutos de una intervención, cuando cada segundo puede marcar la diferencia.
Hasta ahora, el SPEIS de Melilla contaba únicamente con dos cámaras térmicas operativas, una cantidad insuficiente para cubrir con garantías todas las necesidades de una emergencia. La nueva adquisición permitirá que cada binomio operativo (la pareja de bomberos que interviene conjuntamente) pueda disponer de un nuevo dispositivo tecnológico ca durante un incendio estructural, además de garantizar el equipamiento necesario para los mandos de las dotaciones.
Características de los equipos
La planificación del servicio establece que los tres vehículos de primera intervención deberían contar con dispositivos suficientes para una dotación compuesta por un mando y dos binomios de bomberos. Para alcanzar esa cobertura se ha considerado necesaria la incorporación de siete unidades, con diferentes características técnicas, capaces de responder a la diversidad de situaciones a las que se enfrentan los profesionales, que van desde incendios en viviendas o edificios, rescates, búsqueda de víctimas y revisión de puntos calientes hasta actuaciones en exteriores.
Para los responsables del SPEIS en la ciudad melillenses, el objetivo es, además de incrementar el número de equipos disponibles, conseguir un salto cualitativo en la seguridad y autonomía de los bomberos. Tradicionalmente, las cámaras térmicas han estado asociadas a determinados mandos o equipos concretos, lo que podía generar dependencia y retrasos en momentos críticos. La disponibilidad individual por equipos permitirá que cada pareja pueda orientarse mejor en espacios interiores, localizar personas atrapadas con mayor rapidez y reducir el riesgo de desorientación.
La adquisición que ha aprobado la Ciudad para los bomberos contempla dos tipos diferentes de cámaras térmicas para cubrir distintos usos operativos. Por un lado, se incorporarán cuatro unidades de tipo 1, diseñadas como cámaras compactas de reducidas dimensiones, fáciles de transportar y manejar. Estos dispositivos permitirán su utilización con una sola mano, incluso con los guantes de protección empleados en incendios estructurales, y tendrán un peso máximo de 1.100 gramos incluyendo la batería.
Además, el SPEIS contará con tres cámaras térmicas de tipo 2, más ligeras, con un peso máximo de 750 gramos con batería incluida. Al igual que las anteriores, estarán preparadas para ser manejadas con una sola mano y en condiciones de trabajo exigentes, facilitando que los bomberos puedan mantener la movilidad necesaria durante las intervenciones. Este nuevo equipamiento tecnológico para los efectivos del parque de bomberos de Melilla ha supuesto una inversión de unos 48.000 euros.








