El entrenador del Club Voleibol Melilla femenino, Alberto Rodríguez, compareció tras la derrota de su equipo por 3-2 en la pista del Club Voleibol Sant Cugat en un encuentro clave dentro de la lucha por las posiciones de playoff en la Liga Iberdrola. Pese al resultado adverso, el técnico destacó la importancia del punto sumado en una de las canchas más exigentes de la categoría. Rodríguez reconoció desde el primer momento la trascendencia del partido en el plano clasificatorio.
“Era un encuentro decisivo para estos puestos de playoff. Si ganábamos nos poníamos por delante y alcanzábamos el quinto puesto”, explicó. Sin embargo, también quiso hacer una lectura equilibrada del resultado: “Tal y como ha transcurrido el partido, tenemos que valorar el punto que hemos sacado”. El técnico analizó el desarrollo del encuentro por fases, comenzando por un primer set en el que su equipo no estuvo a la altura. “No jugamos bien. No estuvimos contundentes en ataque, cometimos muchos errores y nos pararon bastante en bloqueo y en defensa”, señaló.
A pesar de ello, destacó que el saque fue uno de los aspectos más positivos en ese tramo inicial. “Sacamos a la colocadora rival fuera del sistema en muchas ocasiones, pero no estuvimos ordenados en bloqueo y nos pasaron demasiados balones por línea”. En el segundo set, el CV Melilla mostró una mejor versión.
“La dinámica fue diferente. Estuvimos mucho más acertados en bloqueo”, indicó Rodríguez. Aunque el ataque seguía sin encontrar continuidad y el equipo tenía dificultades para distanciarse en el marcador, el trabajo defensivo en la red fue determinante para adjudicarse la manga. El tercer parcial volvió a presentar complicaciones. El entrenador admitió que las principales referencias ofensivas no estuvieron al nivel habitual. “Nuestra opuesta no estuvo en el partido, tuvo un porcentaje bajo en ataque y no fue eficiente”, explicó.
En ese contexto, Valeria e Iustina asumieron mayor protagonismo en la responsabilidad anotadora. “Fueron ellas las que llevaron la batuta prácticamente durante todo el partido”, afirmó. Ante la falta de regularidad ofensiva, Rodríguez optó por mover el banquillo en busca de soluciones. “Intenté buscar reacciones. Cambiamos a la opuesta, a la colocadora y también Djulii, que no estaba bien en ataque. Buscamos que Erika nos aportara más capacidad ofensiva, aunque perdiéramos algo en recepción”, detalló. Los ajustes dieron resultado en el cuarto set, donde el equipo logró imponerse y forzar el desempate. El quinto set estuvo marcado por la igualdad y la tensión propia de este tipo de desenlaces.
El CV Melilla llegó a situarse 13-11 arriba, pero no logró cerrar el partido. “Tuvimos un error en ataque, otro en saque y nos bloquearon otra acción. Eso nos sacó del partido”, lamentó el técnico. Incluso con 14-13 en contra, el equipo dispuso de una oportunidad para igualar el marcador, pero el bloqueo rival lo impidió, cerrándose finalmente el set por 15-13. Pese a la derrota, Rodríguez insistió en el valor competitivo del punto conseguido. “Muy poca gente puntúa en esta cancha. A pesar de que no estuvimos finos y de que tuvimos dificultades, el equipo compitió y buscó soluciones durante todo el partido”, afirmó.
El entrenador también quiso subrayar la actitud del grupo en un encuentro complejo, destacando la capacidad de reacción tras los momentos más complicados del choque. La lectura del partido, según sus palabras, debe servir como aprendizaje de cara a la recta final de la temporada. El CV Melilla ya centra su atención en el próximo compromiso liguero ante Olímpico.
“Tenemos una semana larga de trabajo por delante”, señaló Rodríguez, consciente de la importancia del tramo decisivo del campeonato. El objetivo inmediato pasa por certificar la permanencia matemática y seguir aspirando a la mejor posición posible en la tabla para afrontar los playoffs en condiciones favorables. Con este resultado, el conjunto melillense suma un punto en una salida exigente y mantiene intactas sus aspiraciones en la Liga Iberdrola.
La plantilla afrontará los próximos días con sesiones de trabajo específicas orientadas a corregir los aspectos detectados y reforzar las fortalezas mostradas, especialmente en el bloqueo y en la capacidad de reacción. La derrota por 3-2 deja sensaciones mixtas, pero también la constatación de que el equipo es capaz de competir en escenarios de alta exigencia.








