Melilla ya tiene sobre la mesa el documento que servirá para orientar buena parte de las políticas públicas de la ciudad durante los próximos años. Se trata del Plan de Acción de la Agenda Urbana 2030, una estrategia que incluye ocho objetivos, 22 programas y más de un centenar de actuaciones y que será clave para poner en marcha una operación de regeneración urbana financiada con cinco millones de euros procedentes de fondos europeos.
La presentación tuvo lugar este miércoles y contó con la participación del director general de Planificación Estratégica, Julio Liarte, y del representante de la empresa Ibermad, Alejandro Muñoz, encargada de redactar el documento.
"Vamos a iniciar el lanzamiento de una operación de importancia estratégica prevista en el programa FEDER 2021-2027 para la ciudad de Melilla", explicó Liarte.
Según detalló, esta actuación absorberá cerca del 15% de todos los fondos FEDER asignados a Melilla en el actual periodo de financiación europea. El objetivo es desarrollar proyectos de regeneración urbana en las zonas de la ciudad que presentan mayores dificultades sociales y urbanísticas.
Liarte señaló que para poder ejecutar esta inversión era necesario cumplir antes una serie de requisitos marcados por Europa. Uno de ellos consiste en definir las áreas donde se actuará. El otro pasa por elaborar un documento estratégico que recoja las necesidades y propuestas de la ciudadanía. Ese trabajo es el que ahora se presenta bajo el nombre de Plan de Acción de la Agenda Urbana.
Antes de su aprobación definitiva, el documento será analizado por un comité formado por representantes vecinales, agentes económicos y sociales, miembros del Gobierno local y grupos políticos de la Asamblea.
La redacción del plan ha corrido a cargo de Ibermad. Su representante, Alejandro Muñoz, explicó que el trabajo comenzó hace aproximadamente un año y que pretende servir de guía para el desarrollo de la ciudad durante el resto de la década.
"Este plan de acción es una hoja de ruta, una brújula para orientar las políticas de la ciudad de aquí a 2030 bajo la perspectiva del desarrollo sostenible", afirmó.
Muñoz destacó especialmente el proceso participativo que ha acompañado la elaboración del documento. Según explicó, desde el principio se buscó contar con la opinión de los distintos sectores de la ciudad para conocer de primera mano cuáles son sus principales preocupaciones y necesidades.
Para ello se celebraron once mesas de trabajo en las que participaron representantes del ámbito educativo, asociaciones vecinales, organizaciones empresariales, técnicos de la Administración y responsables políticos.
A su juicio, estos encuentros han permitido detectar problemas que quizás no habrían salido a la luz mediante otros mecanismos. Además, han servido para reunir a distintos colectivos e instituciones en torno a un mismo objetivo, buscar soluciones para los retos que afronta Melilla.
"Nos ha ayudado a detectar una serie de necesidades y demandas que de otra forma no podrían haberse alcanzado", aseguró.
La participación ciudadana no se limitó a esas reuniones. También se realizaron encuestas a través de las redes sociales y de los canales institucionales del Gobierno de la Ciudad. Además, se repartieron cuestionarios en papel para facilitar la participación de las personas mayores o de quienes tienen más dificultades para acceder a medios digitales.
El resultado de todo ese trabajo es un documento amplio que aborda cuestiones muy diferentes. Entre ellas figuran la vivienda, la regeneración de barrios, la lucha contra la desigualdad social, la gestión del agua, el tratamiento de residuos o la mejora del funcionamiento de la Administración.
Una de las actuaciones más importantes será la intervención en las zonas consideradas más vulnerables. Para identificarlas se ha utilizado una metodología inspirada en los criterios empleados por el Ministerio para localizar áreas con mayores dificultades sociales, económicas o urbanísticas.
A partir de esos datos se ha elaborado una clasificación de barriadas que servirá para determinar dónde se desarrollarán los proyectos financiados con fondos europeos.
El plan también incluye un sistema de seguimiento para comprobar si los objetivos se cumplen. Según explicó Muñoz, se han establecido indicadores que se revisarán periódicamente y se creará una comisión encargada de evaluar la evolución de las actuaciones.
Toda la documentación estará disponible para consulta pública a través de la página web del proyecto. Con este paso, Melilla avanza en la planificación de las actuaciones que marcarán su desarrollo hasta 2030 y sienta las bases para ejecutar una inversión de cinco millones de euros destinada a transformar algunos de los barrios que más lo necesitan.








