Melilla atraviesa una de las situaciones más críticas de su historia reciente en materia de vivienda. El mercado inmobiliario, tanto en alquiler como en compra, se encuentra sometido a una presión extrema que está dejando fuera del sistema a jóvenes, trabajadores y familias enteras. La escasez de oferta, unida a una demanda creciente, ha generado un escenario de desequilibrio sin precedentes que, lejos de corregirse, continúa agravándose ante la falta de medidas eficaces por parte de las administraciones.
Los datos del mercado reflejan con claridad la magnitud del problema. En la actualidad, por cada vivienda que sale al mercado de alquiler en Melilla pueden llegar a concentrarse hasta 16 potenciales inquilinos, una cifra que pone de manifiesto el hundimiento de la oferta disponible y la desesperación de cientos de personas que buscan un hogar digno. Informes recientes del sector inmobiliario y diversas publicaciones de la prensa local coinciden en señalar que la ciudad se encuentra en una situación límite.
Este desequilibrio ha tenido un efecto inmediato sobre los precios. El coste del alquiler no ha dejado de aumentar y ya se sitúa en máximos históricos. Según datos de Idealista correspondientes a finales de 2025, el precio medio del alquiler en Melilla alcanza los 10,4 euros por metro cuadrado, lo que supone una subida interanual del 4,2%. En términos reales, esto se traduce en alquileres que rondan los 850 euros mensuales para un piso medio, una cantidad claramente desproporcionada si se compara con los salarios y el nivel de renta de buena parte de la población melillense.
Desde VOX Melilla advierten de que esta situación no responde a factores puntuales ni a una coyuntura pasajera. Por el contrario, consideran que se trata de un problema estructural, provocado por años de inacción política, ausencia de planificación urbanística y abandono institucional. A su juicio, la falta de una estrategia clara para fomentar la construcción de vivienda y garantizar seguridad jurídica a los propietarios ha reducido drásticamente la oferta, alimentando una espiral de precios al alza.
La formación critica que tanto el Gobierno local como el Gobierno de España hayan sido incapaces de anticiparse al problema y de adoptar medidas que alivien la presión sobre el mercado del alquiler. Mientras tanto, señalan, cada vez más ciudadanos se ven expulsados del acceso a una vivienda, especialmente los jóvenes que intentan emanciparse y las familias con ingresos medios o bajos.
El panorama tampoco resulta más alentador en el mercado de compraventa. El precio medio de la vivienda en Melilla se sitúa actualmente entre los 2.100 y 2.150 euros por metro cuadrado, lo que eleva el coste de un piso estándar a cifras inasumibles para la mayoría de los ciudadanos. Comprar una vivienda se ha convertido en una aspiración lejana para muchos melillenses, obligados a permanecer en un mercado del alquiler cada vez más caro y competitivo.
El secretario de VOX Melilla y coordinador del Grupo Parlamentario, Javier Diego, ha sido especialmente contundente al analizar la situación. En sus declaraciones, ha subrayado que sin seguridad jurídica para los propietarios, sin incentivos reales a la inversión y sin políticas que incrementen de forma efectiva la oferta de vivienda, el acceso a un hogar seguirá siendo un privilegio y no un derecho al alcance de la mayoría.
Desde VOX consideran que las políticas actuales han generado un efecto disuasorio sobre los pequeños propietarios, muchos de los cuales han optado por retirar sus viviendas del mercado ante la inseguridad y la falta de garantías. Esta retirada, sostienen, ha contribuido directamente a la reducción de la oferta y al aumento de la presión sobre los precios.
Frente a lo que califican como propaganda institucional y anuncios sin resultados tangibles, la formación defiende un conjunto de medidas orientadas a resolver el problema desde la raíz. Entre ellas, destacan la necesidad de aumentar de forma real la oferta de vivienda, eliminar trabas ideológicas que frenan el desarrollo urbanístico, proteger al pequeño propietario y diseñar políticas adaptadas a la realidad social y económica de Melilla.
VOX Melilla insiste en que la gravedad de la situación exige decisiones firmes y urgentes. A su entender, la ciudad no puede permitirse seguir acumulando retrasos ni soluciones a medio plazo que no aborden el problema de fondo. La falta de acceso a la vivienda, advierten, no solo afecta a la economía familiar, sino que pone en riesgo la cohesión social y el futuro de la ciudad.
“Melilla no necesita más anuncios ni promesas vacías, sino valentía política y soluciones inmediatas”, concluye Javier Diego, quien reclama un cambio de rumbo que permita devolver la vivienda al lugar que le corresponde: un bien esencial y accesible para los melillenses, y no un lujo al alcance de unos pocos.








