Sobre la mesa del futuro director provincial de Educación y del próximo responsable del Ingesa en Melilla hay una amplia lista de problemas que aguardan solución. Algunos llevan años esperando. Aún no han aterrizado en sus cargos y, de momento, sólo les llegan felicitaciones y enhorabuenas por su designación. En breve, cada uno de ellos deberá abordar las carencias que presenta el sistema educativo en Melilla y tendrá que plantear soluciones a la saturación que presentan determinados sectores sanitarios, entre otros asuntos.
Sin duda son conscientes de que después de estos primeros días tras ser propuestos para el cargo vendrán otras jornadas no tan dulces donde deberán demostrar si ha sido un acierto su designación. De momento, cuentan a su favor con la herencia dejada por sus antecesores, superable con la dedicación, el esfuerzo, el trabajo y la capacidad que se les supone a quienes han sido merecedores de un cargo como el de director provincial de Educación, en el caso de José Manuel Calzado o en el de Francisco Robles como director del Ingesa en Melilla. En su contra, paradójicamente, tienen las esperanzas depositadas en ambos para poner solución, de una vez por todas, a problemas que vienen arrastrando durante años la Sanidad y la Educación en esta ciudad. Prueba de las expectativas que despiertan son las declaraciones que publica hoy El Faro de los responsables de los sindicatos que representan a los trabajadores de la Educación o las palabras de la delegada del Sindicato de Enfermería en Melilla. En ambos casos aguardan con impaciencia la primera toma de contacto con los nuevos responsables de la Educación y la Sanidad en la ciudad para ponerse manos a la obra desde el primer momento.







