Cuando cae la noche en un hospital, el silencio pesa más. Las luces se atenúan, los pasillos se vacían y las horas parecen avanzar con una lentitud insoportable. En las salas de espera permanecen madres, padres, hijos, parejas… personas que no pueden dormir porque alguien a quien aman está luchando al otro lado de una puerta. Son noches largas, cargadas de miedo, ansiedad e incertidumbre. Y es precisamente en ese escenario donde nace en Melilla “Una Taza de Calma”, un proyecto solidario que busca acompañar a quienes atraviesan esos momentos difíciles.
El proyecto surge de la experiencia personal de su impulsor, quien vivió de cerca largas noches de hospital acompañando a su madre durante un proceso oncológico, tanto en hospitales de Málaga como de Melilla. De esas horas de espera, de esos silencios compartidos y de observar a otros familiares pasando por lo mismo, nació la necesidad de hacer algo, aunque fuera pequeño, para aliviar la soledad y el peso emocional de la noche.
Pero la sensibilidad hacia las noches hospitalarias no surgió de repente. Durante una etapa de su vida en Boston, mientras trabajaba en el Dunkin’ Donuts del Boston Children’s Hospital, fue testigo diario del cansancio y la preocupación de familiares y pacientes. Desde detrás de la barra, ofreciendo café e infusiones, empezó de manera espontánea a ofrecer un gesto de cercanía que hoy se ha transformado en “Una Taza de Calma”. Allí, sin darse cuenta, se sembró la idea de lo que ahora se propone en Melilla: acompañar con una bebida caliente a quienes más lo necesitan.
La iniciativa busca llevar un poco de calor humano a las noches del Hospital Universitario de Melilla, ofreciendo café, té, infusiones y leche de manera totalmente gratuita a familiares de pacientes ingresados y al personal sanitario que trabaja en turno nocturno. No se trata solo de una bebida caliente: se trata de acompañar la espera, de ofrecer un pequeño descanso a unas manos cansadas, de recordar que nadie debería sentirse solo en un momento así.
Las noches hospitalarias son duras. Hay personas que pasan horas sentadas sin moverse, mirando el móvil, una puerta o el suelo, esperando una noticia que puede cambiarles la vida. “Una Taza de Calma” quiere ser ese gesto sencillo que diga, sin palabras: “no estás solo”. La propuesta contempla habilitar un espacio dentro del hospital desde el que, inicialmente dos noches por semana, voluntarios ofrecerán este servicio solidario, siempre respetando estrictamente las normas de higiene y los protocolos del centro sanitario.
El proyecto no pretende sustituir ningún servicio existente, sino humanizar el entorno hospitalario, aportar cercanía y aliviar, aunque sea por unos minutos, el peso emocional de la noche. También tiene en cuenta a quienes cuidan: celadores, enfermeros y médicos que continúan su labor mientras el resto de la ciudad duerme.
Desde el proyecto lo resumen de forma sencilla: “A veces no se puede hacer nada más… salvo ofrecer una taza caliente y quedarse cerca”. Ese gesto, simple pero cargado de humanidad, busca crear un espacio de alivio emocional donde una bebida caliente ayude a sobrellevar la espera y haga más humana la experiencia hospitalaria.
La iniciativa ya ha sido presentada a INGESA Melilla y a la Delegación del Gobierno, con la esperanza de que pueda hacerse realidad gracias a la colaboración institucional y al apoyo de la ciudadanía. Cada taza servida está dedicada a su padre, que partió antes de ver este sueño hecho realidad.
El proyecto tiene claros objetivos: contribuir al bienestar emocional de familiares y personal sanitario durante las noches, aliviar la ansiedad y el cansancio, ofrecer un gesto solidario en momentos de vulnerabilidad, reconocer la labor del personal de turno nocturno y fomentar valores de solidaridad y empatía. Se propone un espacio dentro del hospital donde se ofrecerán tés, infusiones, café, leche y agua caliente para rellenar termos personales, de manera gratuita, dos noches por semana, con posibilidad de ampliación según la valoración del centro.
Con “Una Taza de Calma”, queda claro que, en un hospital, especialmente de noche, la humanidad también cura. Porque a veces, una simple taza caliente es más que un gesto. Es compañía, consuelo y un recordatorio de que nadie está solo en los momentos más difíciles.









Ese servicio lo podrian ofrecer las auxiliares.que estan con los moviles y disponen de cocina horno microondas.para ofrecer una taza en tal caso.ellas ya tienen cafe o leche y termos que les dejan las camareras....que supuestamente son para los pacientes...pero ya sabemos que no...
Buena iniciativa. Esperemos verlo pronto.Felicidades al impulsor de este proyecto.
Buena iniciativa. Espero que se lleve a cabo. Felicidades.Proyectos así hacen falta en esta ciudad