El presidente la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, siempre ha dicho que el objetivo del Gobierno en la primera parte de su mandato era sembrar con sus políticas de reconversión económica, lo que debe ser el futuro modelo productivo de Melilla. Siguiendo esa línea es lógico pensar que durante 2026 y hasta finales de mayo de 2027, los melillenses asistirán a la recogida de los frutos correspondientes a las medidas implantadas por el Ejecutivo local.
De este modo, los ciudadanos podrán comprobar si aumenta la llegada de empresas de base tecnológica a la ciudad, la puesta en marcha del grado de Ciencia de Datos e Inteligencia Artificial con la llegada de más estudiantes universitarios y un aumento del número de visitantes que viajen a Melilla como consecuencia de las campañas turísticas que se han llevado a cabo y que muy seguramente tendrán que seguir desarrollándose en este año que acabamos de inaugurar.
En cualquier caso, 2026 va a ser un período de incremento en las ayudas sociales, la creación de más parques en distintos barrios y zonas de la ciudad, el inicio de la construcción de viviendas y de centros públicos importantes como el planeado para la Cañada de Hidum, así como la continuación de la política de mejoras en barriadas, entre otras muchas realizaciones que aparecen en los presupuestos generales de Melilla, aún pendientes de aprobación definitiva por el Pleno de la Asamblea; de hecho, se calcula que podrían entrar en vigor a mediados de este mes de enero.
En definitiva, es intención del Gobierno del Partido popular mantener e incrementar sus iniciativas derivadas de las políticas que ya contenía su programa electoral de 2023. A saber, "Melilla invierte", "Melilla social" y con mucha relevancia el paquete "Melilla joven", que se verá favorecido en los presupuestos, además de mantener algunos de sus grandes hitos como las ayudas al carné de conducir, el ajuar, el alquiler, la compra de viviendas, la formación, etc.
Es necesario que los melillenses miren al futuro con optimismo, que el Gobierno de Imbroda ponga toda la carne en el asador, y desde una convivencia y un respeto intercultural cada vez más estrecho, se colabore para que 2026 pueda asistir a un aumento de los contratos de trabajo, a una reducción de nuestros elevados índices de pobreza, a dar más satisfacción a quienes necesitan una vivienda y, en resumen, que Melilla pueda decir alto y claro que sus habitantes tienen una mayor calidad de vida.








