En la ilustración botánica, el énfasis está puesto en el registro científico y la precisión botánica que permita la identificación de una planta. En el arte botánico el énfasis está puesto en la planta y sus cualidades estéticas, pero sin incluir necesariamente toda la información que necesitan los botánicos. El Faro de Melilla entrevista a Núria Vallés, ilustradora botánica.
-Lo que usted hace exactamente no es ilustración científica botánica, es arte botánico. Hay que saber dibujar bien de todas maneras, si no no hay nada que hacer...
-En las ilustraciones científicas botánicas la técnica es esencial, solo se puede alcanzar un cierto nivel con la técnica y, si no sabes dibujar, como se utiliza el compás puedes aprender un poco, pero si no se sabe dibujar considero que es muy difícil que se haga arte botánico científico, como mucho, arte botánico o arte floral. Por ello, para facilitar el arte botánico a la gente he editado un cuaderno con papel de acuarela para colorear con mis dibujos en blanco y negro para que el alumno ponga color porque el primer obstáculo delante de la planta es cómo dibujarla y pasar de la trimensionalidad a la bidimensionalidad. El dibujo es previo.
-¿Usted se inspira en la naturaleza, en sus paseos...? Va cogiendo ramitas...
-La mayoría son plantas y flores con una representación realística y también con interpretación o libertad por mi parte. Hay países con una gran tradición en el arte botánico como los anglosajones, también son buenos los coreanos y japoneses. Esos tres grandes grupos son los que mandan porque llevan cientos de años de anticipación a nosotros, pero aquí se está despertando, por poner un ejemplo, el Real Club Botánico de Madrid.
-La ilustración botánica le apasiona en este momento. Este año ha dado protagonismo a los árboles. Rabrindranth Tagore decía que los árboles son los esfuerzos de la tierra para hablar con el cielo que escucha. ¿Por qué?
-Sí, y no solo a las flores, porque los árboles me causan admiración, son principio de vida y energía. Me gusta la amapola, la del opio (papaver somniferum) que encontré en Inglaterra, la pinté y es espectacular. También me gusta mucho pintar orquídeas y me gusta pintar pequeñas flores que encuentro en lugares silvestres, dando relieve a cualquier cosa pues en todo veo belleza. Podría hacerte un elenco de las flores que más me gustan pero prefiero decirte que me gusta resaltar todo aquello que encuentro, y la belleza la encuentro en todas partes.
-¿Son obras realizadas en la primavera...?
-En la primera primavera dispuse de bastante tiempo y pude ser testigo del desarrollo de la misma. Almendros y cerezo japoneses, varias especies diferentes aunque parecidas entre sí. Llevé a cabo este año una muestra de mi trabajo por tres años y estoy feliz de poder haberlo mostrado.
-¿La naturaleza es una fuente de inspiración?
-Una inspiración sin fin porque no se repite y es algo tan sorprendente… En cada paseo encuentro especies que me gustaría pintar y, por ello, me tengo que frenar. No cojo más de una ramita porque sé de antemano que no me va a dar tiempo a pintarla.
-La naturaleza tiene un sello de belleza, es el principio de toda otra belleza... La naturaleza lleva los colores del espíritu.
-Poder dibujar la naturaleza es un privilegio, acercarla a los demás con sus nombres latinos, castellano, catalán o inglés. Poder aportar conocimientos y llamar la atención de algunas especies que pasan desapercibidas, especialmente para quien vive en ciudad que no tiene espacios verdes. Traigo la naturaleza a las casas, esa es mi ilusión.
-¿Y sus clases cómo van? Usted tiene vocación de profesora también...
-En estos momentos estoy concentrada en pintar y no estoy dando clases pero organizo cursos a nivel internacional con alumnos y profesores de todo el mundo. La enseñanza está basada en la observación, el alumno tiene que aprender a mirar, una, dos o tres, percibir la más ínfima, desde la luz más brillante hasta la media luz pasando por la oscuridad más oscura, la media oscuridad, la nervaduras, pequeños defectos, el volumen, los colores que cambian según la luz en la misma hoja.
-Desde luego, quien hace un curso en su academia no saldrá como entró... aprende a mirar, a observar.
-El alumno si antes veía verde ahora ve la hoja que salió hoy que ayer no estaba. De mi academia se sale distinto, agudiza la capacidad de visión y observación. Es algo muy bonito y el alumno se lleva como plus del curso, además de la obra que hay podido realizar, bajo la supervisión de la profesora, la capacidad de contemplación que ha adquirido. Me da alegría ver que un alumno puede estar cuatro horas delante de una simple una hoja, encontrándose satisfecho y no haberla acabado todavía. Lo que prueba que, la ilustración botánica es algo apasionante, valioso y que aporta mucho a la persona.
-¿De este gremio, a quién sigue?
-Sigo particularmente de cerca a la anglosajona Billy Showell, que era la presidenta de los ilustradores británicos, la irlandesa, Mary Dillon, y la turca Isik Güner, que hace arte botánico científico, sus técnicas y enseñanzas me ayudan mucho.









Cierto, experimentado, hay famílias de plantas, como las Poaceas, de las que rescata su belleza.