Somos Melilla ha exigido públicamente al Gobierno de Imbroda que no acepte ninguna obra que incumpla la normativa de accesibilidad y que ponga en marcha una auditoría barrio a barrio con un plan público, plazos, presupuesto y responsables para ejecutar rebajes, pavimento táctil y ensanches donde haga falta.
Dina Allalí, miembro del Comité Ejecutivo Regional, denuncia que la última prueba del “despropósito” en materia de accesibilidad del Gobierno de Imbroda está en la calle La Legión, en el Barrio del Real: una obra nueva con un paso de peatones sin rebaje, demasiado pegado a una curva sin visibilidad y sin pavimento podotáctil. “No es una anécdota; es el síntoma de una ciudad que excluye. Al señor Imbroda le sobra la gente con diversidad funcional”.
Desde la formación insisten en que, para una persona en silla, para un mayor con andador o para unos padres con carrito los bordillos en las aceras son como un muro. Allalí, advierte además de un sobrecoste evitable. “Lo pagaremos dos veces: primero la obra mal hecha y después el ‘contrato menor’ para derruir parte de la obra y volver a hacerla bien”. A su juicio, “así se despilfarra el dinero de todos y se incumple la ley que desde hace años exige rebajes a cota 0–2 cm y señalización táctil”.
Recuerda, además, que antes de la obra que ha extendido la acera, al menos había un rebaje. “Esta obra es el último ejemplo del despropósito del Gobierno de Imbroda en materia de accesibilidad”.
Situación generalizada
La dirigente de Somos Melilla remarca que la situación se agrava fuera de las calles principales. “Fuera de las calles ‘escaparate’, que están mal, la situación es todavía peor: aceras rotas, pendientes imposibles, rampas que no conectan con nada, mobiliario plantado en mitad del itinerario podotáctil. Solo hay que pasarse por barrios como el Monte María Cristina, Cabrerizas, Reina Regente, La Cañada… Melilla no puede seguir así”. La formación considera que hay que devolver la ciudad a los peatones.
“La accesibilidad no es una foto ni una promesa; es la diferencia entre poder vivir la ciudad o quedarse fuera. Melilla o es accesible o es injusta. Y este gobierno tiene la obligación de poner a las personas por delante de los bordillos. A Somos Melilla no nos sobra la gente”.







