• Contacto
  • Barcos
  • Portal del suscriptor
lunes 18 de mayo de 2026   - 02:27 CEST
El Faro de Melilla
  • Sucesos
  • Frontera
  • Tribunales
  • Sociedad
  • Cultura
  • Educación
  • Política
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
Sin resultados
Ver todos los resultados
El Faro de Melilla
  • Sucesos
  • Frontera
  • Tribunales
  • Sociedad
  • Cultura
  • Educación
  • Política
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
Sin resultados
Ver todos los resultados
El Faro de Melilla
Sin resultados
Ver todos los resultados
Inicio » Opinión

Sociedad, política y adversidad

por Antonio Ramírez
17/11/2024 10:25 CET
Sociedad, política y adversidad

PAIPORTA (VALENCIA) 09/11/2024.- Vista de los muebles arruinados por la riada en casa de Teresa, una vecina de Paiporta que ha perdido "todos los recuerdos de mi madre que estaban dentro de mi casa" y que, como muchos otros afectados por la dana, es consciente de que hay objetos personales con valor sentimental arrasados por el agua que ya no podrá recuperar. EFE/Kai Försterling


Compartir en WhatsappCompartir en FacebookCompartir en Twitter

A lo largo de casi ya tres semanas la adversidad ha puesto en juego a lo mejor y lo peor de la sociedad, también de la política. La tragedia ocasionada por la gota fría y sus consiguientes coletazos han obligado al examen a una sociedad, la española y a la política que le gestiona, muy dadas a la pasión y las emociones, pero poco a la unión y sus exigibles como nación. Especialmente la segunda y cuando más se le necesita.

Esta segunda, parcial pero muy bronca, va acompañada por la orquesta de mentiras, insultos y radicales que la inmediatez y alcance de las nuevas tecnologías pone el turbo y que nada suman y mucho restan; brasas que se azuzan y son de destrucción, no del calor proactivo y paliativo necesarios. Esta porción tumultuosa y caótica, a veces organizada, sigue dando muestras de egoísmo y tribulación interesada, pese a, por el momento, la cruel realidad del fallecimiento de 218 personas, más de una decena desaparecidas y miles, muchas, en tremenda precariedad.

La política, noble e imprescindible labor cuando se ejerce con limpieza (algo que no está reñido con la competencia), se ha cebado en estas últimas décadas de aspirantes (después alcanzantes) que hicieron o hacen de la gestión de los intereses públicos su medio de vida, único este en muchos casos, por el que se lucha feroz y con frecuencia se trata con lo ilícito. También de aquellos que, además, se “esfuerzan” en atender provechos privados mermando lo público y que en poco o en nada tienen que ver con la conveniencia general.

Además, disfrazada de vocación y por la supervivencia y ambición propias, se expandió la presencia de “responsables políticos” sin, al menos, suficiente, cualificación para el ejercicio de la “res pública”. Eso es una realidad patente y que, singularmente, en momentos de extrema dificultad se hace más notoria y que, en muchos casos, la falta de tenencia de escrúpulos y principios aumentan el descreimiento con cansina frecuencia en gestores e instituciones. No vale solo la lealtad que se basa en la “adulación ciega y el compadreo” hacia el liderazgo de turno.

Aseverar o insinuar que cualesquiera asistencia institucional a quienes sufren por el dolor de la pérdida ha estado o está condicionado por el color político del poder en una u otra demarcación, es de lo más miserable que se ha podido o se puede sentir estos días de calamidad. Hay quienes tienen el alma (política) algo negra. Solo hay un color al que apostar y no es el del partido, ni de sus líderes, menos y por ello en el de buscar la reducción de la formación contraria. Ese color es el de gente que con urgencia necesita reparo y el de la dignificación de su dolor.

Persiste el tópico que España es un país cainita, contrapunto con la muestra generosa y empática que ha dado, sobre todo en la anónima, y sigue dando la sociedad para las personas que sufren esta fatalidad. Hay quienes, desde la política o la comunicación no dudan en su cruzada para intentar pasar del manido vengativo a la realidad. Por mucho trueno que despidan, por mucha tormenta que mantengan, no lo conseguirán, eso se espera. Si en la adversidad se conoce la capacidad de respuesta frente a ella, también a la iniquidad.

Tags: calamidaddolor

RelacionadoEntradas

Candidata Junta Andalucía

Insoportable ya tanta hipocresía y tanta mentira

hace 2 días
Melilla

Y todavía hay que seguir sufriéndola

hace 1 semana
Melilla

Este chaval no se entera

hace 2 semanas
Melilla

Melilla no merece esa falta de voluntad política

hace 3 semanas
Directora general Ingesa

No, Ingesa, la cosa no está mejor

hace 3 semanas
Melilla

Puerto y Ciudad se alinean su estrategia para situar a Melilla en el mapa del turismo marítimo

hace 4 semanas

Lo más visto

  • Hardú ganará una gran zona de ocio con pistas deportivas y nuevos espacios verdes

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Melilla arranca el año con 11 nuevas empresas en el primer trimestre de 2026

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Su Majestad el Rey recibe al alumno del IES Juan Antonio Fernández Pérez, Enrique Manuel Ramírez

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Guillermo Gómez Rivera recibe un homenaje por su legado en defensa del castellano

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • La IV Trail 062 de la Guardia Civil se consolida como una cita deportiva y de solidaridad en Melilla

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Medio auditado por   
  • Contacto
  • Aviso legal
  • Términos de uso
  • Política de privacidad
  • Política de Cookies

Grupo Faro © 2023

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Sucesos
  • Frontera
  • Tribunales
  • Sociedad
  • Cultura
  • Educación
  • Política
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión

Grupo Faro © 2023