Hoy arranca la Feria de Melilla, una de las citas más esperadas del calendario de la ciudad, que se prolongará hasta el próximo domingo 6 de septiembre. Durante estos días, el Real se convertirá en punto de encuentro para melillenses de todas las edades, con una programación que combina tradición, cultura, ocio, música y actividades pensadas especialmente para disfrutar en familia.
La Feria llega este año con alrededor de 90 instalaciones repartidas por el recinto, entre ellas 15 casetas, siete de ellas tradicionales, además de puestos de comida, regalos y atracciones. También habrá novedades para los más pequeños y los jóvenes, con dos nuevas atracciones incorporadas al recinto ferial.
Uno de los grandes atractivos volverá a ser la música. La caseta oficial contará con conciertos desde el mismo día de la inauguración y la caseta joven ofrecerá igualmente una programación musical con artistas y grupos de distintos estilos. A esta oferta se suma el talento local, que tendrá su espacio dentro de la programación para que las agrupaciones melillenses puedan compartir escenario y demostrar que la ciudad también tiene mucho que ofrecer culturalmente.
Pero una Feria no puede reducirse únicamente a sus conciertos. El programa preparado para estos días incorpora actividades de gastronomía, tradición y entretenimiento para públicos de todas las edades. Entre ellas se encuentran el Día de la Tapa, el Día de la Infancia, el paseo de caballos por el Real, la corrida de toros y la suelta de vacas, además de la misa rociera prevista para este domingo.
La programación infantil tendrá también un papel destacado. La Feria debe ser un espacio en el que los niños puedan disfrutar, descubrir y compartir con sus familias, y por ello se han preparado actividades específicas para ellos. El Día de la Infancia será otra de las jornadas señaladas dentro de unas fiestas que pretenden ofrecer alternativas para todos.
A ello se suma el esfuerzo realizado para que el recinto sea más confortable y accesible. Las casetas han recibido apoyo para sus instalaciones, mientras que se han incorporado climatizadores para mejorar las condiciones durante las jornadas de Feria. También se ha previsto el transporte público como una opción para facilitar los desplazamientos hasta el Real y se han dispuesto instrumentos motorizados para las personas con movilidad reducida.
Todo ello demuestra que detrás de una Feria hay mucho más que atracciones y casetas. Hay una apuesta por mantener viva la ciudad, generar espacios de convivencia y ofrecer una programación capaz de reunir a generaciones diferentes alrededor de unas fiestas que forman parte de la identidad melillense.
Además, estas celebraciones llegan después de un verano en el que Melilla ya ha demostrado que quiere y puede ser una ciudad activa. Durante julio y agosto, más de 20 actividades culturales y musicales han conseguido movilizar a más de 30.000 personas. Los conciertos, el teatro, el microteatro y las actuaciones de ‘Música a la Luna’ han contribuido a mantener una oferta de ocio durante los meses estivales.
Ahora toma el relevo la Feria. Una Feria que debe disfrutarse con intensidad, pero también con responsabilidad y respeto, porque el Real será durante estos días un lugar para encontrarse, conversar, bailar, escuchar música, disfrutar de la gastronomía y compartir tiempo con familiares y amigos.
Melilla tiene por delante una semana para salir a la calle y celebrar. Una semana para que pequeños, jóvenes y mayores encuentren su espacio en el Real. Una semana para que la tradición conviva con las nuevas propuestas y para que la cultura y el ocio sigan siendo motores de una ciudad que quiere mantenerse viva y vibrante.
Hoy comienza la Feria. Y ahora toca disfrutarla.








