El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha afirmado en una entrevista en TVE que Ceuta y Melilla deben asumir como una "realidad estructural" la llegada masiva de migrantes, y anunció que el Estado ampliará las infraestructuras de acogida en ambas ciudades autónomas. Sus declaraciones llegan un día después de que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, confirmara que se construirá un segundo centro permanente de 800 plazas en Melilla, dentro de un plan que incluye otro centro idéntico en Ceuta y 32 millones de euros solicitados a la Unión Europea.
En la entrevista concedida a Jesús Cintora y Esther Palomera en TVE, Sánchez evitó asumir una responsabilidad concreta por los fallos de previsión ante la entrada masiva registrada los días 30 y 31 de julio, en la que más de 70.000 personas intentaron acceder a Ceuta. El jefe del Ejecutivo sí admitió que los dispositivos de seguridad "no previeron la magnitud de la entrada masiva" y vinculó el origen de la crisis a una sentencia del Tribunal Supremo.
Sánchez adelantó que las 6.000 plazas de acogida activadas en Ceuta a finales de este mes deberían convertirse en permanentes. "No podemos tener centros para sólo 1.000 personas", dijo, al argumentar que la diferencia de renta entre ambos lados de la frontera, que se multiplica por ocho, obliga a construir instalaciones más amplias para realizar el "triaje" de los recién llegados. El presidente advirtió, no obstante, que la responsabilidad sobre los menores extranjeros corresponde al Gobierno de la ciudad autónoma, con el que el Ejecutivo central "colaborará".
Ese anuncio se produce un día después de que Marlaska, en su comparecencia sobre la crisis en Ceuta, confirmara que el Gobierno construirá dos centros de atención temporal de extranjeros (CATE) de carácter permanente, uno en Ceuta y otro en Melilla, con capacidad para 800 personas cada uno y una inversión de 4,5 millones de euros por instalación. El ministro enmarcó estas infraestructuras dentro de una petición de 32 millones de euros a la Unión Europea para reforzar la protección fronteriza, ampliar el espigón e incorporar medios tecnológicos.
Sánchez también rechazó el lenguaje de "invasión" que atribuyó a "la ultraderecha y a una derecha cada vez más ultra". El presidente sostuvo que, "en su mayoría son personas que buscan una vida mejor" y que rechaza el discurso "de miedo, odio y xenofobia", porque "los niños y las niñas no son invasores".
El presidente aprovechó además sus respuestas sobre Ceuta para criticar la promesa del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, de defender las fronteras "incluso invocando el artículo 8 de la Constitución", que otorga al Ejército la protección de la integridad territorial de España. Sánchez calificó esa propuesta de "barbaridad" y advirtió de que tendría consecuencias tanto en Ceuta como en la relación bilateral con Marruecos.
El anuncio de Marlaska sitúa a Melilla, por segunda vez en pocos días, entre las prioridades del plan del Gobierno para la gestión migratoria, con una infraestructura de las mismas características que la prevista para Ceuta.








