El Estado da un paso atrás en su intención de convertir a Ceuta y Melilla en Regiones Ultraperiféricas (RUP) y plantea ahora como alternativa lograr para ambas ciudades un "estatuto similar" dentro de la Unión Europea. El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, ha reconocido la complejidad de que las dos ciudades autónomas puedan ser consideradas RUP, debido a sus características específicas, y ha abierto la puerta a buscar otra fórmula si finalmente no fuera posible.
Fue el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien anunció ante el Pleno del Congreso de los Diputados que España iba a pedir a la Unión Europea el reconocimiento de Ceuta y Melilla como regiones ultraperiféricas, así como su entrada en la Unión Aduanera. Aquel anuncio abría la puerta a que Canarias dejara de ser el único territorio español con esa condición. Sin embargo, adquirirla exige encajar en el marco de los tratados europeos, que contempla circunstancias estructurales como la lejanía, la insularidad, la reducida superficie y la dependencia económica, rasgos que Ceuta y Melilla no reúnen.
El paso atrás no sorprende al Ejecutivo canario, que ya tras el anuncio de Moncloa lo calificó de "salida improvisada" y "globo sonda" con el que se pretendía desviar la atención. "Ya nosotros habíamos dicho que parecía complicado que esta fuera la solución para resolver las necesidades que tiene Ceuta como territorio fronterizo, porque implicaba revisar el Tratado de la Unión ya que la ciudad no tenía las singularidades que establece el estatus RUP", critica el portavoz del Gobierno de Canarias, Alfonso Cabello. Con todo, Albares mantiene abierta la puerta a Bruselas y deja en segundo plano la denominación final de la fórmula. "Vamos a estudiar la posibilidad de que lo sean o no, pero importa más la sustancia en estos momentos que la denominación", comenta.
La condición de RUP implica un reconocimiento específico de la UE para territorios con dificultades estructurales derivadas de su posición geográfica y sus características económicas, lo que permite aplicar excepciones y medidas diferenciadas respecto a las normas comunitarias. Para Ceuta y Melilla, esa incorporación abriría la puerta a un tratamiento específico en fiscalidad, economía y financiación, en línea con las ventajas de las que disfruta Canarias desde hace más de tres décadas.
El Gobierno de Ceuta, por su parte, es aún más crítico: "Lo único que hizo Pedro Sánchez fue improvisar y tratar de ganar tiempo para evitar que se siguiera evidenciando que estaban llegando mal y tarde". Cabello anticipa que el "estatuto similar" al que ahora alude Albares será previsiblemente "fruto de una negociación entre Ceuta y el Estado", y subraya que lo determinante no será la denominación, sino que el nuevo marco "responda eficazmente a lo que necesita la ciudad".
La posición geográfica de Ceuta y Melilla, muy específica, es comparable a la de Canarias, Azores o Madeira, según defiende el ministro de Exteriores, quien plantea buscar "un encaje financiero, económico y comercial dentro de la UE". A su juicio, las dos ciudades autónomas no pueden recibir el mismo tratamiento que los territorios de la Europa continental en materia comercial y económica, y por ello reclama que Bruselas reconozca su "especificidad".








