• Contacto
  • Barcos
  • Portal del suscriptor
sábado 7 de febrero de 2026   - 11:53 CET
El Faro de Melilla
  • Sucesos
  • Frontera
  • Tribunales
  • Sociedad
  • Cultura
  • Educación
  • Política
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
Sin resultados
Ver todos los resultados
El Faro de Melilla
  • Sucesos
  • Frontera
  • Tribunales
  • Sociedad
  • Cultura
  • Educación
  • Política
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
Sin resultados
Ver todos los resultados
El Faro de Melilla
Sin resultados
Ver todos los resultados
Inicio » Cultura y Tradiciones

Salah Mezian firma el cartel del Yennayer con una obra artesanal de estilo cubista

El ilustrador melillense y coordinador de Mensajeros por la Paz ha creado una pieza artística llena de simbolismo y color para celebrar el Yennayer, alejado del costumbrismo tradicional

por Alejandra Gutiérrez
16/01/2026 13:16 CET
Salah Mezian firma el cartel del Yennayer con una obra artesanal de estilo cubista

Salah Mezian, en la Plaza de las Cuatro Culturales. -Cedida-


Compartir en WhatsappCompartir en FacebookCompartir en Twitter

Salah Mezian no solo es un artista melillense con un largo recorrido en el mundo de la ilustración, también es coordinador de Mensajeros por la Paz en la ciudad, y este año ha sido el encargado de dar forma al cartel conmemorativo del Yennayer, el Año Nuevo amazige, una celebración que conecta con las raíces agrícolas y culturales del norte de África. Lo ha hecho a su manera, con una propuesta que bebe del cubismo, del trabajo artesanal y del respeto profundo a la interculturalidad que define tanto a Melilla como a su propia trayectoria.

Desde que estudiaba bachillerato artístico, Mezian ha trabajado en diferentes conceptos creativos, pero siempre con una sensibilidad especial hacia la cartelería y la ilustración infantil. Su mesa de trabajo, lejos de parecerse a la de un diseñador digital al uso, está repleta de acuarelas, acrílicos, carboncillos y lápices. No se ciñe a una técnica concreta. En cada uno de sus proyectos utiliza distintos recursos expresivos, combinándolos con libertad: collage, dibujo, pintura y entintado, dependiendo de lo que la obra le demande y de lo que quiera transmitir.

El proceso para crear el cartel del Yennayer comenzó, como todos sus trabajos, con una intensa fase de documentación e inspiración. Son días y semanas de búsqueda de referencias visuales que organiza en carpetas digitales —especialmente en plataformas como Pinterest—, una práctica que contrasta con aquellos años en los que estudiaba en la Escuela de Artes, cuando este trabajo se hacía a partir de libros en la biblioteca. La llegada de Internet y la proliferación de este tipo de portales y aplicaciones digitales ha hecho que ese proceso sea más ágil y con un valor incalculable para la inspiración y nutrición de conceptos creativos para los artistas. Una vez recogidas las ideas visuales que lo inspiran, Mezian comienza el proceso de bocetaje, donde esas imágenes y símbolos comienzan a materializarse, a tomar forma, a encontrar su lugar dentro de una composición que terminará por definir la pieza final.

Papel, pruebas, ensayos... hasta que finalmente surge el diseño que se convierte en el cartel definitivo. En esta ocasión, Mezian ha apostado por un estilo cubista, buscando representar la complejidad de las dimensiones y trabajar la tridimensionalidad desde una composición simétrica y enmarcada. La obra presenta una separación clara entre imagen y tipografía, inspirada en el estilo de Henri de Toulouse-Lautrec, con la intención de que el cartel se perciba más como una obra plástica que como un anuncio convencional. La tipografía se coloca fuera del marco, permitiendo que la imagen central brille como lo haría una pintura en una galería.

El uso del color también ha sido clave. Aunque inicialmente se planteó trabajar con un solo tono, Mezian necesitaba que ciertos elementos destacaran visualmente a primer golpe de vista, otorgando protagonismo visual entre los planos que conforman el diseño. En este sentido, el artista optó por una paleta más amplia y contrastada. El azul recuerda al cielo, pero también a los tonos urbanos y decorativos del norte de África. El verde y los ocres evocan la naturaleza y el carácter agrícola del Yennayer. El violeta aporta profundidad a la cúpula celeste, y el magenta actúa como contraste para resaltar elementos esenciales y definidos.

 

1 de 5
- +

Todo este universo cromático ha sido trabajado principalmente con acrílico, aplicando pinceladas gruesas que dotan a la obra de textura. Esas pinceladas, lejos de ser meramente decorativas, forman parte de la estructura narrativa de la ilustración, generando una sensación de volumen y profundidad que refuerza la tridimensionalidad buscada desde el inicio del proceso creativo. Sobre esas capas de color, Mezian interviene con lápiz B6, destacando sombras, contornos y elementos decorativos que ayudan a organizar la lectura visual del conjunto.

La pieza final es una declaración artística donde se reconoce la cultura amazige, su simbolismo y su estética ligada a la agricultura y la naturaleza. En ella aparecen elementos como la fíbula, el alfabeto tifinagh y la cerámica tradicional, conviviendo con referencias al mundo natural. Mezian ha querido intencionalmente apostar por obra que se aleja de las representaciones paisajísticas más costumbristas, apostando por una lectura más conceptual de lo que representa el Yennayer, acompañada de su estilo personal.

Para Mezian, lo manual sigue teniendo un valor esencial. En un momento en el que muchas propuestas gráficas se realizan a golpe de clic, él defiende el tiempo, el proceso, la pausa. Su trabajo tampoco presenta la dependencia del Photoshop, que en su caso solo emplea para introducir textos. Se trata de un trabajo fruto de las manos, la mente y del previo proceso de documentación que lo ayuda a canalizar las ideas. A su juicio, la inteligencia artificial y la automatización han creado una falsa sensación de inmediatez en la creación artística, y por eso reivindica el valor de la artesanía, el mimo y la paciencia. Cada obra le lleva semanas, y eso, lejos de ser un obstáculo, es lo que le da sentido y valor a su trabajo.

Esa filosofía también impregna otros proyectos suyos. A través de Mensajeros por la Paz, Mezian ha estado vinculado a actividades de carácter intercultural que buscan conectar a los más pequeños con la cultura. En el marco de la II Semana Cultural Amazige, organizada por la Consejería de Educación de la Embajada de España en Rabat, participó en un encuentro literario en el Colegio Español La Paz de El Aaiún, en el que los alumnos de tercero de primaria disfrutaron de la lectura de su cuento “El viaje de Fátima”, una historia ambientada en el Rif que transmite valores como la amistad y la solidaridad. Los niños no solo leyeron el cuento, también le hicieron preguntas, a través de videoconferencia, sobre el proceso de creación de un libro y le enseñaron sus propios dibujos inspirados en la historia.

Su obra también ha sido reflejo constante de la interculturalidad melillense, una convivencia que Mezian conoce de primera mano y que expresa de forma muy personal a través de sus postales ilustradas con motivo de la Natividad. Son propuestas que nacen de la experiencia de vivir en una ciudad donde personas de diferentes tradiciones, religiones y orígenes participan en las celebraciones de otras comunidades que conforman la ciudad. Para él, estas pequeñas piezas artísticas, al igual que las celebraciones compartidas, son testimonio tangible que evoca una Melilla diversa y una interculturalidad real.

Esa conexión con el alumnado, con la creatividad libre, con la cultura como puente, es algo que Mezian valora profundamente. Y por eso también destaca el papel de las redes sociales como canales de difusión artística. Gracias a ellas, su obra ha traspasado fronteras: ha trabajado con escritores de Estados Unidos y tiene una colección expuesta en Texas. Plataformas como Instagram o Facebook se han convertido en su portfolio público, eliminando las barreras que antes imponían las galerías o las agencias.

Actualmente, Mezian ha finalizado también el cartel del próximo Ramadán, aunque prefiere no desvelar detalles. Lo único que adelanta es que ha seguido su línea habitual: hecho a mano, con entintado, cuidando cada trazo. Un refugio manual en medio del mundo digital.

Tags: Año Yennayer 2976Salah Mezian

RelacionadoEntradas

Creatividad, talento y videojuegos; así se vivió la Global Game Jam en todo el mundo

hace 53 minutos

Estepa, donde el tiempo huele a canela

hace 2 horas
Plan Integral

Dos versiones enfrentadas sobre el desarrollo del Plan Integral 2023-2026 en Melilla

hace 2 horas
Melilla

Mejoras en la depuración de agua mientras se exigen soluciones a la desaladora

hace 3 horas
Periodista experta en Casa Real

“Este libro no daña la imagen de la monarquía”

hace 3 horas

La Encuesta| ¿Tiene ya pensadas sus vacaciones para 2026?

hace 4 horas

Lo más visto

  • Melilla

    Ingresa en prisión tras ser detenido por venta ambulante de drogas

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • El doctor Aberchán recibe el Premio de Innovación en Cirugía 2026 en Sevilla

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • La comida para llevar gana cada vez más protagonismo entre los melillenses

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Calzados Rual, una zapatería con historia que acompaña a los melillenses desde hace tres generaciones

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Manuel Rubiales Duplas, portador del Cautivo: “Aprovechamos para dar riqueza a nuestras fiestas y que sean compartidas con nuestros vecinos”

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Medio auditado por   
  • Contacto
  • Aviso legal
  • Términos de uso
  • Política de privacidad
  • Política de Cookies

Grupo Faro © 2023

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Sucesos
  • Frontera
  • Tribunales
  • Sociedad
  • Cultura
  • Educación
  • Política
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión

Grupo Faro © 2023