La Iglesia católica tiene nuevo líder: Roberto Francisco Prevost, arzobispo estadounidense de Chicago, ha sido elegido papa y ha tomado el nombre de León XIV. La fumata blanca apareció este jueves a las 18:08 horas locales (16:08 GMT) sobre la Capilla Sixtina, anunciando al mundo que el cónclave había alcanzado los dos tercios necesarios para la elección del sucesor de Francisco. La Plaza de San Pedro estalló en júbilo, lágrimas y emoción ante el histórico anuncio.
Más de 40.000 personas, entre fieles, turistas y curiosos, se congregaron en la emblemática plaza del Vaticano, muchos sorprendidos por la rapidez de la elección. Entre aplausos y gritos de “Habemus Papa”, ondeaban banderas de diferentes países y se abrazaban entre sí. Las seis campanas de la basílica repicaron durante diez minutos mientras seguía elevándose el humo blanco, confirmando que el Colegio Cardenalicio había elegido al nuevo pontífice.
El cuarto escrutinio, celebrado este jueves, fue decisivo tras las tres primeras votaciones que resultaron infructuosas. De acuerdo con las normas vaticanas, se requerían al menos 89 votos de los 133 cardenales electores para que uno de ellos fuera proclamado papa. Tras aceptar su elección, Prevost pasó a la llamada Sala de las Lágrimas, un pequeño recinto junto a la Capilla Sixtina, donde vistió por primera vez los hábitos papales antes de su aparición pública.
El ritual de presentación comenzó cuando el protodiacono Dominique Mamberti apareció en el balcón central de la basílica de San Pedro para pronunciar las palabras rituales: “Annuntio vobis gaudium magnum: Habemus Papam”, antes de anunciar el nombre secular y papal del elegido. Minutos después, León XIV se presentó ante la multitud para dirigir sus primeras palabras como sumo pontífice y conceder la tradicional bendición “urbi et orbi”.
La elección del nuevo papa resonó no solo en Roma, sino en iglesias y catedrales de todo el mundo. En España, las catedrales de Toledo, Sevilla y Albacete se sumaron al júbilo con repiques extraordinarios de campanas. La Giralda de Sevilla, emblemático campanario de la ciudad, honró al nuevo pontífice con el toque especial denominado “Pino de Primera Clase”. En redes sociales, la emoción también fue palpable, con miles de mensajes de felicitación y esperanza.
Biografía marcada por la misión
Robert Francis (Roberto Francisco) Prevost Martínez nació el 14 de septiembre de 1955 en Chicago, Estados Unidos. Es hijo de Louis Marius Prevost, de ascendencia francesa e italiana, y de Mildred Martínez, de raíces sudamericanas. Tiene dos hermanos, Louis Martín y John Joseph. Desde joven orientó su vida al servicio religioso: estudió en el Seminario Menor de los Padres Agustinos, donde se graduó en 1973, y luego en la Universidad Villanova, obteniendo un grado en Ciencias Matemáticas y Filosofía.
En la Unión Teológica Católica de Chicago alcanzó la maestría en Divinidad, especializada en Misión Intercultural, en 1982. Continuó su formación en Roma, donde en la Universidad Angelicum obtuvo la licenciatura (1984) y luego el doctorado en Derecho Canónico, graduándose magna cum laude en 1987 con la tesis titulada “El rol del prior local de la Orden de San Agustín”. Es políglota, habla español, italiano, francés, portugués, y lee latín y alemán. Desde 2015 posee también la nacionalidad peruana.
Vida religiosa entregada a América Latina
Su trayectoria religiosa incluye una fuerte conexión con América Latina. Tras su primera profesión de votos en 1978 y su ordenación sacerdotal en 1982, Prevost fue destinado a la misión de Chulucanas, en Perú, como vicario parroquial y canciller. Posteriormente, trabajó en Trujillo, donde fue prior de comunidad, director de formación y maestro de profesos, además de desempeñarse como vicario judicial y profesor en el Seminario Mayor. También fundó parroquias y capillas, entre ellas Nuestra Señora de Monserrat y Santa Rita de Cascia.
En 1998 fue elegido prior provincial de la Provincia “Madre del Buen Consejo” en Chicago, y en 2001 asumió como prior general de la Orden de San Agustín, cargo para el que fue reelegido en 2007. Además, ejerció como moderador del Instituto Augustinianum y fue responsable de las relaciones de su Orden con los dicasterios vaticanos. Más recientemente, antes de asumir el arzobispado de Chicago, fue director de formación en el Convento de San Agustín en su ciudad natal.
Expectativas y desafíos
Las primeras palabras del nuevo papa estuvieron centradas en la unidad y la esperanza. Desde el balcón de San Pedro, León XIV agradeció la confianza depositada en él y pidió oraciones por su pontificado. Posteriormente, concedió la bendición apostólica “urbi et orbi”, que llega no solo a los asistentes físicos, sino a todos los católicos del mundo a través de las transmisiones televisivas y digitales.
El mundo observa ahora con atención los primeros pasos de León XIV, que deberá conformar su equipo de colaboradores y definir sus prioridades pastorales. Entre los desafíos que enfrenta figuran la revitalización de la fe en sociedades secularizadas, la lucha contra los abusos dentro de la Iglesia, la defensa de los derechos humanos y la promoción de la paz y la justicia en un contexto global complejo.
La jornada histórica en Roma quedará grabada en la memoria de todos los que estuvieron presentes y de los millones que siguieron el evento desde distintos rincones del mundo. Con la elección de León XIV, la Iglesia católica da inicio a un nuevo capítulo cargado de simbolismo, responsabilidad y esperanza.








