El Teatro Kursaal Fernando Arrabal ha acogido este 12 de febrero, a partir de las 20:30 horas, el Concurso de Chirigotas y Comparsas del Carnaval de Melilla 2026, integrado dentro de la gala inaugural y unificado en un único certamen. La cita ha vuelto a convertir al principal espacio escénico de la ciudad en epicentro de la sátira, la crítica política y el humor local, con un público entregado desde el primer compás.
Los Turistas Despistaos
La primera agrupación en subir al escenario fue la chirigota del Aula de Mayores, bajo el nombre de ‘Los Turistas Despistaos’. Ataviados con camisetas hawaianas, sombreros de paja, cámaras al cuello, gafas de sol, coloretes exagerados y riñoneras repletas de folletos promocionales de Melilla —sin olvidar alguna que otra botella de cerveza como atrezzo— construyeron un tipo reconocible y eficaz desde el primer golpe de vista.
El grupo, que ha preparado todo su repertorio en apenas dos semanas, centró su propuesta en las dificultades de conexión y el elevado coste del transporte hacia y desde la ciudad autónoma. El estribillo, coreado por buena parte del patio de butacas, resumía la queja con ironía: “Volando, volando a Melilla voy… ¡si sale el avión!”.
En uno de sus pasodobles, denunciaron la falta de alternativas marítimas y aéreas competitivas. “Por más que lo pienso yo, hay cosas que no me explico, que después de tanto tiempo no tengamos un barquito…”. La letra incidía en la paradoja de que viajar a destinos internacionales como Nueva York, Londres o Chicago puede resultar más económico que desplazarse hasta Melilla, subrayando además los retrasos y cancelaciones como un problema recurrente.
La agrupación combinó esta crítica con una defensa de la identidad plural de la ciudad. En otro de sus pasajes musicales ensalzaron el calendario festivo melillense. “Tiene fiestas mi Melilla para dar y regalar semana santa, Diwali, Yong Kipur y Ramadán. Día del pueblo gitano, Eid el fitri y Januka, la patrona de Melilla, el cordero y carnaval. Pero la fiesta más grande, la fiesta de la amistad. Melilla de las culturas, de la convivencia en paz, tierra de la tolerancia, multiculturalidad”. Un mensaje que arrancó aplausos y reforzó el tono reivindicativo pero integrador de su actuación.
¿Y tú cómo estás, Rafaé?
La segunda actuación correspondió a la chirigota dirigida por Daniel Castillo, que en 2025 obtuvo el primer premio bajo el nombre ‘Este año te la traigo calentita’, cuando se presentaron caracterizados como repartidores de pizza tras ocho años de ausencia en el certamen. En esta edición regresaron con una potente escenografía taurina bajo el título ‘¿Y tú cómo estás, Rafaé?’.
Vestidos de toreros y con la figura de Rafael —el hombre que saca a los toreros a hombros— incorporada entre las piernas como recurso visual, ofrecieron un decorado que reproducía con notable fidelidad la plaza de toros de Melilla. La propuesta combinó sátira política local y nacional con referencias a debates sociales como el antitaurinismo.
El primer pasodoble arremetió contra el Gobierno local y no faltaron alusiones directas al presidente y a la boda de su hija en la iglesia de Melilla la Vieja —que provocó los vítores del público—, al ciberataque sufrido por la ciudad y a distintas polémicas políticas, incluyendo referencias a la delegada del Gobierno y su relación con Ábalos.
Tampoco escaparon los contratos municipales a cargo de Paco Díaz, ni la mala gestión sanitaria por las largas horas que tienen que pasar los melillenses esperando a que les den cita.
Uno de los momentos más coreados de la actuación llegó cuando compararon al presidente con un torero que “da capotazos a toda la gente”, adaptando con ironía el estribillo de la conocida canción que tiene con el grupo Dique Sur, “Me sobra la gente”.
En el popurrí recorrieron bares y pubs emblemáticos de Melilla, bromearon sobre la cabalgata de Reyes —con paraguas incluidos, "caramelos y espidifen" para el resfriado que cogieron muchos melillenses—. Incluso introdujeron una letra diciendo que el caballo se les había averiado y al que le pusieron una baliza.
El cierre incluyó un pasodoble dedicado a artistas locales como Lola Padial, Los Soniketes o el payaso Sarapín, gesto que fue recibido con una ovación masiva.
Maestros de la Postura
La tercera agrupación en escena fue ‘Maestros de la Postura’, dirigida por Andrés J. Martín. El tipo, deliberadamente ecléctico, mezclaba sombreros de caballista, cascos de bicicleta, elementos de Semana Santa, cañas de pescar, raquetas de pádel, cornetas, incensarios y una camiseta híbrida con referencias a equipos deportivos locales. El decorado recreaba una habitación con armario abierto que dejaba ver un traje de nazareno, un vestido de gitana y un traje de torero, junto a medallas y trofeos.
En su presentación lo resumieron con ironía: “El disfraz yo no lo entiendo, pero voy vestido de todo en lo que me meto”.
Martín subraya que “el Carnaval para una chirigota empieza cuando termina el anterior”. En su caso, el proceso creativo se ha prolongado durante cuatro o cinco meses de trabajo intenso, con ensayos desde septiembre entre dos y tres días por semana. Uno de los retos técnicos señalados es el ajuste vocal, especialmente por la presencia de una mujer en un grupo mayoritariamente masculino, circunstancia que el director definió como “un bendito problema”.
Durante la actuación, el público interrumpió para cantar el cumpleaños feliz a Luis, uno de los integrantes, en un momento distendido que reforzó la complicidad entre escenario y platea. Tampoco faltaron referencias satíricas a la actualidad política y local, ni guiños visuales como un cuadro que representaba a “Dios” con el rostro de Paco Díaz. Sin duda, el protagonista del concurso: “Soy Paco dios por cojones, saco el sol. Ah no, en cabalgatas no”.
Su primer pasodoble fue contra Óscar Puentes por el accidente ferroviario en Adamuz, el cual fue muy aplaudido. También hicieron referencia al conflicto del pub Cielo de Kiko Hernández: “El cielo lo cerraron las gaviotas. Kiko por aquí no vuelvas más”. Tampoco faltaron las críticas al nuevo hospital universitario, comparado irónicamente con un Ikea del que “no sabían cómo salir”.
Veredicto
Finalmente, el jurado, tras valorar la puesta en escena, el vestuario, la calidad literaria de las letras y la interpretación musical y vocal —criterios determinantes en un certamen donde el ingenio y la afinación marcan la diferencia— hizo público su veredicto. El premio al Mejor Pasodoble dedicado a Melilla, dotado con 100 euros, fue para Maestros de la Postura; el tercer premio, con 600 euros, recayó en Los Turistas Despistaos; el segundo premio, con 800 euros, volvió a ser para Maestros de la Postura; y el primer premio, dotado con 1.500 euros, fue para ‘¿Y tú cómo estás, Rafaé?’, que revalida así el éxito obtenido en la pasada edición y confirma su sólido respaldo sobre las tablas del Kursaal.







