Este próximo domingo que se pone en marcha todo el mecanismo relacionado con la Operación Paso del Estrecho 2025, que no es otra cosa que la masiva llegada de emigrantes marroquíes a su país de origen, procedentes de Europa, para pasar las vacaciones. Dada la enorme cantidad de vehículos y viajeros que realizan este camino, tanto de ida como de vuelta, los dos gobiernos se ponen de acuerdo para facilitar en todo lo posible el viaje, lo cual supone servicios sanitarios, dotación de espacios de descanso y la habilitación de lugares especiales en los puertos cercanos a Marruecos para embarque y desembarque.
Además, en el caso de Ceuta y Melilla se une también el hecho de que deben entrar por la frontera de Beni-Enzar, la única oficial para el tránsito en nuestra ciudad. Eso implica grandes embotellamientos de coches y furgonetas en las inmediaciones de la zona fronteriza, lo cual supone un verdadero problema para los melillenses que quieren cruzar a territorio marroquí, que se ven sometidos a esperas aún más largas de lo que suele ser habitual, que ya de por sí es mucho.
Se da la circunstancia añadida de que las autoridades marroquíes dan prioridad absoluta a los procedentes de la OPE sobre los ciudadanos de Melilla. No solo tienen más expedito el paso por carriles especialmente abiertos para ellos sino que estos emigrantes sí pueden pasar todos los productos que cargan en sus vehículos, sean los que sean. El agravio comparativo es tal que las protestas no tardarán en llegar un año más en cuanto los barcos lleguen por la mañana temprano en los fines de semana; el conflicto está asegurado en ese sentido.
Y la pregunta es, ¿quiere realmente Melilla que la OPE pase por esta ciudad? A juzgar por las críticas y protestas de los ciudadanos por la situación en la frontera, la respuesta es que no. Ello, sin contar con que estos viajeros no dejan prácticamente dinero en los comercios más allá de lo que ingresen las gasolineras. En definitiva, cuestan miles de euros en equipamiento para hacerles más suaves las esperas tanto en el puerto como en las inmediaciones de la frontera, pero no revierte ni un euro para la economía local.
Lo cierto es que el número de marroquíes que utilizan la vía de Melilla para llegar a su país cada año se reduce un poco más con respecto a la edición anterior, dadas las facilidades que ofrecen otras alternativas, como los barcos que se dirigen directamente desde puertos peninsulares hasta Nador.









Evidentemente no conviene la OPE a Melilla, ni a los Melillenses. Además colapsan las líneas marítimas cuyo convenio pagamos todos los españoles con nuestros impuestos. Y da fatiga por no usar una palabra más explícita como dejan el barco. Así que, ¿a quien interesa la OPE aparte de las Navieras?