La historia de Paloma, una niña melillense de cinco años que sueña con ver en directo al Athletic Club de Bilbao el día de su cumpleaños, ha trascendido las redes sociales y ha llegado hasta el País Vasco, donde tanto la afición rojiblanca como varios medios de comunicación se han hecho eco de la iniciativa impulsada por su padre, el periodista Jorge Casaña.
Todo comenzó con la publicación de un vídeo en redes sociales en el que Casaña explicaba que su hija le había pedido como regalo de cumpleaños acudir a San Mamés para presenciar un partido del Athletic. El cumpleaños de la menor es el próximo 13 de mayo. La familia reside en Melilla, lo que complica el desplazamiento, pero el objetivo inicial del padre no era solicitar ayuda, sino compartir un momento personal.
Casaña, seguidor del Athletic “desde chiquitito”, ha transmitido a su hija el vínculo con el club bilbaíno. Aunque la pequeña no es especialmente aficionada al fútbol, sí ha asumido algunos símbolos del equipo. Tiene camisetas rojiblancas y se sabe el himno en euskera. “El ritmo le gusta a los niños y muchas veces se lo cantábamos. Ellos me lo piden en YouTube y se lo saben”, explica.
El vídeo fue grabado cuando ambos acudieron a un campo de fútbol vestidos con la camiseta del Athletic. En la publicación, el padre etiquetó al club y relató el deseo de la niña. Lo que no esperaba era la dimensión que alcanzaría el mensaje. “No me lo esperaba ni mucho menos. Se ha viralizado y se ha ido un poco de madre”, reconoce.
La comunidad athleticzale comenzó a compartir el contenido de forma masiva. El mensaje fue replicado por aficionados de distintos puntos, generando una ola de solidaridad. Además, varios medios de comunicación del País Vasco contactaron con la familia para interesarse por la historia. Entre ellos, el diario Deia publicó una información en la que recogía la reacción solidaria surgida en torno a la petición del padre.
La repercusión no se limitó a la difusión digital. Según explica Casaña, numerosos aficionados se ofrecieron a ceder su carné para facilitar el acceso al estadio e incluso algunos propusieron alojamiento en Bilbao en caso de que la familia decidiera viajar. “Me ha sorprendido mucho la solidaridad”, afirma.
El periodista insiste en que no buscaba invitaciones ni ayudas económicas. “Mi objetivo era enseñar que mi hija se sabe el himno del Athletic y yo orgulloso, básicamente”, señala. Subraya que la iniciativa nació como una anécdota familiar y que el resultado ha puesto de manifiesto la unión de la afición rojiblanca.
Tras la repercusión alcanzada, padre e hija contemplan ahora la posibilidad de acudir a San Mamés el día del cumpleaños de Paloma, aunque reconocen la dificultad logística debido a la distancia entre Melilla y Bilbao. “Ahora tenemos como una pequeña responsabilidad de cuando sea su cumple acudir al campo. Molaría, se cerraría un poco la historia, pero será complicado porque estamos en Melilla”, explica.
Más allá de que el viaje pueda concretarse, Casaña destaca el valor simbólico de lo ocurrido. “He visto que somos una gran familia, los aficionados del Athletic Club de Bilbao, sea donde sea”, concluye.









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